Crisis de COVID-19 puede acabar con el empleo de 600.000 ecuatorianos

La crisis por la COVID-19 puede acabar con el empleo de unos 600.000 ecuatorianos, según se desprende de una proyección de la Cámara de Comercio de Quito basada en datos macroeconómicos del Banco Central de Ecuador.

«El Banco Central publicó un estudio donde estima que la economía del país caerá entre el 7,3 % y 9,6 % en el 2020 por la crisis, esto podría implicar una pérdida de 600.000 empleos hasta final de año y un aumento de la pobreza hasta en 4 %», señala un comunicado de la Cámara.

El documento precisa que «la paralización vigente desde mediados de marzo, afectó las ventas y, consecuentemente, influyó en el empleo privado de los ecuatorianos».

Y pone el ejemplo de los más de 195.000 afiliados que ha perdido el Instituto Ecuatoriano de la Seguridad Social (IESS) desde que el Gobierno decretó el estado de emergencia el pasado 16 de marzo.

Se trata de personas que estaban en condición de dependencia laboral, y no incluye el trabajo informal en el país, que representa más de la mitad de su mano de obra.

Un 45% de esa caída corresponde a la provincia de Pichincha, cuya capital es Quito, y otro 25% a la de Guayas, cuya cabecera es Guayaquil.

La pandemia encontró a Ecuador en una muy difícil situación económica, que se ha agravado por los gastos directos de la crisis sanitaria -en el país hay más de 3.640 muertes oficiales y casi 43.400 contagiados-, la caída del precio del crudo en los mercados internacionales y la paralización del mercado.

«El sector empresarial se encuentra gravemente afectado, las políticas económicas no deben afectar más la liquidez de las empresas. Adelantar impuestos a personas o empresas que no tienen liquidez solo afectaría la recuperación de la economía», se quejó Patricio Alarcón, presidente de la Cámara.

Agregó que «lo que el país requiere, es una agenda mínima para la recuperación en temas tributarios, financieros y laborales».

El Ejecutivo de Lenín Moreno ha aplicado recortes por 4.000 millones de dólares para poder sostener las finanzas públicas, lo que por el otro lado, le ha abierto de nuevo el frente social que había conseguido aplacar tras los disturbios de octubre pasado.

El ministro de Producción, Comercio Exterior, Inversiones y Pesca de Ecuador, Iván Ontaneda, dijo este lunes a Efe que el Gobierno prevé unas pérdidas de lucro por valor de 14.000 millones de dólares, un suma titánica para las finanzas ecuatorianas.

Y apuntó asimismo a la paralización del comercio como causante principal del daño económico de la crisis del COVID-19.

En su comunicado, la cámara menciona las escalofriantes cifras del Servicio de Rentas Internas (SRI) que indican que, entre marzo y abril, «las ventas privadas han caído en 6.271 millones de dólares».

«Solo en abril la pérdida asciende a 4.378 millones. A nivel de ciudad, Quito representa el 45% de la caída en ventas y Guayaquil un 32%. A nivel de sectores, el comercio entre marzo y abril ha perdido 2.934 y la industria 1.119 millones», concluye el comunicado.

Para afrontar la crisis, Ecuador ha solicitado la asistencia de organismos multinacionales, que le han concedido ayudas por miles de millones para evitar el colapso del aparato estatal y sus prestaciones a la ciudadanía. EFE

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