El Gobierno laborista británico encabezado por Keir Starmer guarda hasta el momento silencio sobre los ataques de EEUU al territorio venezolano, mientras que varios partidos de la oposición le exigen que los condene.
Ni la oficina de Starmer ni el Foreign Office se han pronunciado hasta el momento sobre estos ataques, que tampoco en el resto de Europa han dado lugar a condenas, ni siquiera críticas abiertas.
El más contundente ha sido Ed Davey, líder de los Demócratas Liberales (tercero en el parlamento), quien ha escrito en su cuenta de X: «Keir Starmer debe condenar la actuación ilegal de Trump en Venezuela. Maduro es un dictador ilegítimo y brutal, pero ataques ilegales como este nos hacen a todos más vulnerables. Trump está dando alas a los Putin y Xi para atacar a otros países impunemente».
El líder del Partido Verde, Zack Polanski, también ha pedido a Starmer en su propia cuenta «condenar este ataque ilegal que quiebra la legalidad internacional humanitaria», y ha ironizado con que Starmer debe estar pensando qué decir «mientras sigue la conferencia de prensa de Trump».
En cuanto a Jeremy Corbyn, disidente del laborismo por la izquierda y que ahora encabeza un nuevo partido, ha calificado el ataque como «ilegal y sin provocación (previa), con el objetivo de asegurarse el control de los recursos naturales de Venezuela», y ha concluido que «debe ser condenado por quienquiera que crea en la soberanía».
Más difícil de interpretar es la reacción del líder ultraderechista Nigel Farage, quien encabeza los sondeos de intención de voto en muchos distritos británicos. Ha escrito que los ataques de EEUU «son contrarios a la legalidad internacional, pero si hacen a Rusia y a China pensárselo dos veces, pueden resultar algo bueno».
En cuanto al Partido Conservador, que ayer mismo opinaba sobre «los valientes iraníes» que se manifiestan contra su régimen, también guarda hasta el momento silencio sobre Venezuela. EFE (I)
