Guayaquil, Ecuador
La esperanza humana es una disposición que nace de la experiencia, de la capacidad de gestionar el riesgo, pero sobre todo, de los valores que buscamos practicar. En política, significa creer que la acción humana puede impactar la historia y orientarse hacia el futuro sin negar las dificultades del presente, para asumir la responsabilidad que le corresponde, porque lo que sucede también depende de nosotros
La captura de Nicolás Maduro que ocurre este 3 de enero tras semanas de altas tensiones entre Estados Unidos y Venezuela, en las que Washington ha atacado embarcaciones en el Caribe que transportaban drogas, ha creado controversias a nivel mundial. Al no reconocer a Maduro como un líder legítimo, la justicia estadounidense procede tratándolo como un fugitivo capturado.
Maduro será juzgado en la Jurisdicción del Distrito Sur de Nueva York que ha manejado desde marzo de 2020 una acusación formal (y una «imputación sustitutiva» reciente en enero de 2026) contra él. La justicia estadounidense sostiene que los cargamentos de droga de los que se le acusa tenían como destino final los Estados Unidos, lo que otorga jurisdicción a esa corte federal donde se consolidaron las investigaciones de la DEA y el Departamento de Justicia que lo vinculan con una red criminal transnacional. Entre los cargos federales que debe enfrentar supuestamente están:
- Cargos de Narcoterrorismo: La fiscalía lo acusa de liderar el «Cartel de los Soles», una organización compuesta por altos mandos militares venezolanos. Se alega que conspiró con las FARC durante décadas para «inundar» a EE. UU. con cocaína, utilizando la droga como un «arma» contra el país.
- Delitos de Armas y Corrupción: Además del narcotráfico, los cargos incluyen la posesión y uso de ametralladoras y artefactos destructivos para facilitar sus operaciones, así como conspiración para importar sustancias controladas.
Algunas personas opinan que no se trata de una acción democrática ya que la intervención militar de un país extranjero no es la vía apropiada para acabar con una dictadura y acusan a Trump de buscar apoderarse de las vastas reservas de petróleo de Venezuela. Pero son más las que consideran «legítimo» el ataque de Estados Unidos en Venezuela por tratarse de una acción tomada para defenderse del narcotráfico. De ser hallado culpable, Maduro podría enfrentar penas que van desde los 20 años hasta la cadena perpetua.
La historia narra que no es la primera vez que Estados Unidos realiza una operación militar de este tipo, la invasión a Panamá que inició en 1989 y concluyó con la rendición de Noriega (capturado también un 3 de enero), es una prueba de ello y se podría decir que puede verse como un raro ejemplo de democratización mediante un cambio de régimen impuesto desde el extranjero que fue eficaz a largo plazo.
Ver como han festejado las comunidades venezolanas presentes en diversos países del mundo, podría ser un indicador de que millones de venezolanos creen que el futuro de Venezuela puede ser mejor que su presente gracias a Estados Unidos.
Debemos esperar que las cosas puedan mejorar para Venezuela y anhelar que Trump actúe con suma responsabilidad, que la transición democrática de este país vecino se realice de una manera apropiada, para que la esperanza que tienen hoy los venezolanos no se vea defraudada, y nunca represente, dentro de la historia, una especie de traición decepcionante, cinismo, apatía o autoritarismo, porque si nada puede cambiar, todo está permitido.

Es tiempo que los políticos del mundo reconozcan los límites del presente, acepten la complejidad de la lucha contra el crimen organizado y velen por resolver las dificultades, replanteando y creyendo continuamente en nuevas soluciones posibles.
