La esquiadora española Audrey Pascual logró este martes la medalla de oro en combinada, por solo 46 centésimas menos que la alemana Anna-Lena Forster, en la cuarta jornada de competición de los Juegos Paralímpicos de Milán Cortina, en los que acumula otro oro en supergigante y una plata en descenso.
Audrey Pascual, de 21 años, encarriló el triunfo en la primera manga, la del supergigante, en la que marcó el mejor tiempo con 1:21.88, algo más de dos segundos menos que la otra favorita al oro, la alemana Anna-Lena Forster, que hizo 1:24.70.
En la segunda manga, la del eslalon, la española, que salió la última, no tuvo que arriesgar, y más al ver que las estadounidenses Anna Soens y Saylor O’Bryen se cayeron y acabaron descalificadas. Hizo una bajada segura, evitó complicarse y marcó en meta un tiempo de 49.34, el cuarto mejor del eslalon, con un total de 2:11.22, solo 46 centésimas menos.
Segunda fue la otra favorita al triunfo, la alemana Anna-Lena Forster, con un total de 2:11.68, y tercera, por tercera vez consecutiva, la china Sitong Liu, con 2:14.53, que parece abonada al bronce en Italia.
Ésta es la tercera medalla de Audrey Pascual en los Juegos Paralímpicos de Milán Cortina tras el oro en supergigante y la plata en descenso.
Desde la grada, un día más, estuvieron animando emocionados sus padres, Laura y Quique, y su hermano Diego. También otros familiares y amigos y Teresa Silva y Carlos Rolandi, creadores de la Fundación También y descubridores de la deportista cuando apenas tenía 11 años y vieron en ella un potencial y una actitud que les dejó sorprendidos.
La joven madrileña, en su primeros Juegos, no está sintiendo la presión del debut y de ser la gran estrella de la delegación española en Italia. A Cortina d’Ampezzo ha llegado, junto a su inseparable entrenador, Jaime Hernández, tras completar una temporada brillante con el Globo de Cristal en gigante, diecisiete medallas en la Copa del Mundo (10 oros, 6 platas y 1 bronce) y una mezcla de ambición e ilusión que le está llevando al éxito.
Una vida de esquí
Audrey Pascual (Madrid, 2004) nació sin tibias por una agenesia bilateral, una malformación congénita poco frecuente. A los seis meses entró en la piscina por recomendación médica para fortalecer la espalda y la musculatura para cuando empezase a andar con prótesis.
Su relación con el esquí comenzó a los once años en La Pinilla. En un principio no le gustó eso de tener que depender de las órdenes de un monitor. Solo quería pasar tiempo con sus primas sin ninguna pretensión por competir. La Fundación También, que le suministró material y monitor, fue fundamental para que desarrollara una carrera sobre los esquíes. También Javier Hernández, el técnico que le acompaña desde que empezó y que le acompaña en Cortina.
En 2015 y 2016 fue elegida Promesa del año en el Trofeo Santiveri de esquí adaptado, en 2017 ganó un oro en eslalon y una plata en gigante en el Campeonato de España y en 2019 empezó a competir con 15 años, la edad mínima exigida, en competiciones internacionales, ganando a la primera la Copa de Europa.
Desde entonces acumula numerosos podios sobre la nieve, entre ellos en los Mundiales de Maribor (Eslovenia) de 2025, en los que fue subcampeona en eslalon. EFE
