El mito del precio justo

Arroceros. API, 2023.

Carlos Cobo Marengo

Guayaquil, Ecuador

Hace unos días, arroceros marcharon en Babahoyo por el bajo precio del producto y exigieron una respuesta inmediata por parte de las autoridades y mejores condiciones de comercialización, entre las demandas y soluciones planteadas se encontraba el pago de precios justos para que su economía no se vea afectada.

Parece que sus demandas fueron escuchadas y el gobierno ya ha adelantado para principios de este mes de mayo la compra directa de arroz en cáscara para productores a nivel nacional. Según el decreto 307 emitido por el ejecutivo, hacer esto tiene como objetivos garantizar un precio justo, regular el mercado arrocero y conformar una reserva que fortalezca la seguridad alimentaria.

Para llevar a cabo este decreto el Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca desplegará equipos técnicos en territorios para que garanticen procesos ordenados y transparentes. Se ha establecido un precio mínimo de sustentación por saca de grano corto y grano largo.

Todo esto quiere decir que los arroceros del país están pidiendo al gobierno que suba el precio del arroz para que usted, y principalmente los más pobres del país, cuya principal alimentación es el arroz tengan que pagar más por este.

Otro de los tantos problemas que sufre el sector es la implementación de precios de sustentación, que imponen valores por encima de lo que debería costar haciendo creer a los productores que tendrán más rentabilidad de la que realmente existe, esto solo aumenta todavía más la oferta de arroz y tiende a bajar los precios reales.

Esto sucede porque sigue habiendo una creencia generalizada de pensar que puede existir algo así como un “Precio justo” que debe cubrir los costos y además un beneficio razonable. Algo que el Economista Murray Rothbard en su famosa obra Historia del Pensamiento Económico, tilda de Ignorantes medievales. Esto podría parecer justo para ellos, pero totalmente injusto para los ecuatorianos.

La escuela escolástica por otro lado, corriente teológico-filosófica desde los siglos XI al XVII, cuyo objetivo era armonizar la fe cristiana con la razón, defendían desde aquel entonces que el precio justo era cualquier precio formado por común estimación en un mercado libre.

Y es que justamente no hay un mercado libre en estos sectores, hay oligopolios con precios cuidados por el Estado, donde su forma de ganar más no es siendo más productivos sino haciendo más paros. Este sistema es insostenible y solo llevará a la quiebra al sector, la única solución es un mercado libre, con libertad de precios que permita más inversión y rentabilidad.

La intervención estatal hace más daño que los supuestos problemas que pretende solucionar, la mejor forma de ayudar es dejar de intervenir en los mercados, bajen impuestos y aranceles, faciliten trámites, que se fomente la inversión y creación de empresas y se promueva la integración financiera, todo esto dará como resultado sectores realmente competitivos y eficientes.

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