A las 05:00 del 30 de septiembre terminó el toque de queda en Guayas, Manabí, Los Ríos y El Oro. La restricción nocturna, vigente durante 13 días, dejó de impedir la circulación entre la medianoche y el amanecer, aunque el estado de excepción y los operativos policiales y militares permanecieron activos. En las horas posteriores, la violencia no se detuvo: al menos 15 personas murieron en hechos reportados por medios hasta la tarde del 3 de octubre.
El primer caso conocido ocurrió la noche del 30 de septiembre, en la Vía Perimetral, antes de llegar al sector de Trinipuerto, en el sur de Guayaquil. Un taxista, cuya identidad no había sido difundida, recibió disparos mientras conducía. El vehículo perdió el control y terminó impactado contra un parterre. Una pasajera sobrevivió: resultó con un roce de bala en la cabeza. La Policía levantó indicios balísticos e inició las investigaciones para establecer quiénes dispararon y cuál fue el móvil.
Esa misma jornada, dos adolescentes fueron atacados cuando salían de un colegio fiscal de La Libertad, en Santa Elena. Las víctimas fueron identificadas como Justhin N. C., de 15 años, y Edison V. B., de 17. Dos hombres que se movilizaban en motocicleta se acercaron y abrieron fuego frente a la institución educativa. Los estudiantes fueron llevados de urgencia a una casa de salud, pero ambos murieron durante la noche. El crimen agravó la preocupación de padres, alumnos y docentes ante el avance de la violencia armada alrededor de centros educativos.
En Quito, un guardia de seguridad, cuya identidad no fue revelada públicamente, murió durante un asalto a un establecimiento comercial. Otros dos guardias resultaron heridos. El caso fue reportado luego del levantamiento de la restricción, aunque la información disponible no precisa la hora exacta del hecho ni confirma si los responsables fueron detenidos.ecuavisa
Guayaquil, otra vez bajo fuego
El 1 de octubre, un hombre de 36 años fue asesinado en el callejón 32 y la O, en Guayaquil. El ataque ocurrió cerca de las 14:00. De acuerdo con la información inicial, la víctima fue baleada y los atacantes huyeron; agentes policiales recogieron indicios y activaron la búsqueda de los responsables. Su nombre no fue divulgado en el reporte publicado.extra
Ese mismo día, un comerciante de 33 años fue interceptado y asesinado en la vía a Daule. La víctima retornaba a Colimes después de realizar diligencias en Guayaquil cuando hombres en motocicleta se aproximaron a su vehículo y le dispararon. El caso se produjo en una de las rutas de mayor tránsito entre Guayaquil y el norte de Guayas, escenario recurrente de hechos violentos y ataques contra conductores.ecuavisa
La identificación de todas las víctimas sigue siendo una deuda en varios de estos expedientes. En los primeros reportes, los medios y las autoridades difundieron con frecuencia edades, lugares y circunstancias, pero no nombres completos, ya sea porque la investigación estaba en marcha o porque los familiares aún no habían sido notificados formalmente.
Manta y Machala suman víctimas
En Manta, la violencia alcanzó a Robinson José Pincay Toala, de 27 años. Fue asesinado la noche del 2 de octubre en el barrio San Agustín, frente a locales de accesorios para vehículos. Recibió al menos seis disparos. Para Pincay, el ataque tuvo un antecedente: en 2023 había sobrevivido a otra agresión armada en el sector de Nueva Esperanza. Esta vez no logró salir con vida.extra
Machala cerró la madrugada del 3 de octubre con un ataque múltiple en los exteriores de una licorera situada en las calles 10 de Agosto y Guabo. Cerca de las 00:30, hombres armados dispararon contra un grupo de personas. Dos víctimas murieron en el sitio y una tercera falleció después de ser trasladada al hospital Teófilo Dávila.
Dos de los fallecidos fueron identificados como Cristhian Joel Remache Pardo, de 35 años, y Cristopher Jonathan Gonzáles Manzaba, de 29. La identidad del tercer hombre no había sido confirmada públicamente cuando se difundió el reporte. La Policía investigaba la secuencia del ataque, las rutas de escape de los agresores y si el hecho estuvo dirigido contra una o varias de las víctimas.expreso
Cinco abatidos en Orellana
El conteo de muertos de esos días también incluye un hecho distinto a los ataques de sicarios. Durante la madrugada del 2 de octubre, cinco hombres murieron en Guayusa, sector de Alto Punino, provincia de Orellana. Según el Ejército, militares que realizaban labores de reconocimiento en una zona afectada por minería ilegal fueron emboscados; la respuesta armada terminó con cinco presuntos integrantes de Los Lobos y una facción de Comandos de la Frontera abatidos.ecuavisa+2
Las autoridades no difundieron los nombres de los fallecidos. El Gobierno sostuvo que se trataba de estructuras vinculadas con actividades ilegales en la zona, mientras la información inicial dejó constancia de que el episodio se produjo en el marco de una operación militar y no de un sicariato.ecuavisa+1
Un recuento que permanece abierto
El saldo mínimo de los casos reseñados es de 15 muertes: diez personas asesinadas o fallecidas en hechos delictivos, y cinco hombres abatidos por militares. Entre los nombres conocidos están Justhin N. C., Edison V. B., Robinson José Pincay Toala, Cristhian Joel Remache Pardo y Cristopher Jonathan Gonzáles Manzaba. Otras víctimas —el taxista de la Vía Perimetral, el hombre atacado en el callejón 32 y la O, el comerciante asesinado en la vía a Daule, el guardia de seguridad y un fallecido de Machala— permanecían sin identificación pública en las notas disponibles.expreso+4
El registro no constituye una estadística oficial ni una lista cerrada de homicidios: es un conteo de hechos publicados por medios de comunicación desde el fin del toque de queda. Fiscalía y Policía deberán establecer, caso por caso, los responsables, móviles, vínculos entre víctimas y atacantes, y la clasificación penal definitiva. Pero en menos de cuatro días, los ataques dejaron una secuencia de nombres, edades, familias y escenas que muestra que el final de la restricción de movilidad no significó el final de la violencia.
