En el marco de su destacada participación en la Feria Internacional del Libro de Quito (FIL Quito 2026), el célebre escritor, cineasta y guionista mexicano Guillermo Arriaga envió un emotivo y contundente mensaje enfocado en la unión, hospitalidad y fraternidad profunda que une a los pueblos de México y Ecuador.
El autor de los aclamados guiones de películas como Amores perros, 21 gramos y Babel aprovechó un espacio de diálogo con el medio digital PRIMICIAS para disipar cualquier tensión cultural o futbolística surgida recientemente. «Mis queridos amigos ecuatorianos, mis queridas amigas ecuatorianas, en México las queremos un montón», externó cálidamente el ganador del Premio Alfaguara de Novela.
Arriaga hizo hincapié en que los ciudadanos ecuatorianos no deben prestar atención a los roces generados en el entorno de competiciones deportivas, particularmente tras los comentarios nacidos en el Mundial. “Serán siempre bienvenidos y serán siempre acogidos en nuestro país. La rivalidad deportiva es una tontería. La hermandad que tenemos con ustedes es profunda”, concluyó de manera tajante el literato.
Literatura e identidad en la FIL Quito 2026
La presencia del mexicano ha sido uno de los platos fuertes de la edición de la FIL Quito de este año, donde se encuentra presentando su más reciente novela titulada El hombre. La obra, descrita por el propio Arriaga como una exploración de la lealtad, la crueldad, el amor y la creación de imperios a través de narrativas complejas en la frontera decimonónica de Norteamérica, ha resonado intensamente entre los lectores ecuatorianos.
Durante los encuentros con el público en el Auditorio Jorge Enrique Adoum del Centro de Exposiciones Quito, Arriaga no solo compartió detalles sobre su proceso creativo, sino que además reafirmó su absoluto rechazo hacia el uso de la Inteligencia Artificial en la literatura y las artes. Según sus declaraciones, esta tecnología amenaza con deteriorar la esencia misma de las relaciones humanas, la creatividad y la política.
Con este pronunciamiento de fraternidad, Guillermo Arriaga demuestra una vez más que, más allá de las fronteras políticas o las pasiones de la cancha, la cultura y el arte siguen tendiendo puentes indestructibles en América Latina
