Georg Nagel, el niño que pasaba los veranos en el hospital y hoy tiene un Nobel

Fotografía facilitada por la Universidad de Würzburg, con fecha del 13 de mayo de 2024, del profesor Georg Nagel, galardonado con el Premio Nobel de Medicina el 5 de octubre de 2026 y quien compartió el premio con Karl Deisseroth y Peter Hegemann. EFE/EPA/HANDOUT.

Recibió la noticia en una terraza en Italia, entre olivos y limoneros. A sus 73 años, el biofísico alemán dice que no se lo esperaba.

«Estoy aquí sentado en la terraza, al sol, rodeado de olivos y limoneros». Así describió Georg Nagel el lugar donde le avisaron que había ganado el Premio Nobel de Medicina 2026. «No me lo esperaba, de verdad… Pensé que todavía era muy pronto para que la optogenética recibiera este premio», contó en su primera entrevista.

Estaba en Tora, un pueblito de montaña a una hora de Nápoles, visitando a la familia de su esposa. Esa noche le costó dormir: al final se tomó una pastilla de melatonina con magnesio y una cervecita pequeña.

Nació el 24 de agosto de 1953 en Weingarten, en el sur de Alemania, y es el mayor de cinco hermanos. A los cinco años se enfermó gravemente. Mientras sus hermanos se iban a esquiar a Austria, él se quedaba en casa armando máquinas de vapor y radios con los kits de ciencia que sus padres le regalaban cada Navidad. Muchas vacaciones de verano las pasó operándose en el Hospital Universitario de Würzburg, hasta que una última cirugía frenó la inflamación de sus huesos.

Años después volvería como profesor a esa misma ciudad. Contó que aprendió «a conocer y amar la ciudad de mi juventud hospitalaria».

Café, alas delta y Nueva York

Estudió biología en la Universidad de Constanza. Al terminar no se sintió listo para el doctorado: fue profesor en un colegio privado suizo, fundó con amigos el «Café Chaos» en el centro de Constanza y se aficionó al ala delta. En los años 80, el café era un punto de encuentro de la escena de izquierda local.

Su mentor, Ernst Bamberg, lo llevó al Instituto Max Planck de Biofísica en Fráncfort. En Nueva York conoció a Anna, una bióloga molecular napolitana que era profesora visitante en Columbia y a quien llama «el amor de mi vida». Recorrían la ciudad en bicicleta. Se casaron en Dinamarca en 1996, el año en que nació su hija Nina. De ella escribió que «le dio un nuevo sentido a la vida» y equilibró los fracasos del laboratorio.

A comienzos de los 2000, en Fráncfort, Nagel y Hegemann identificaron en algas la canalrodopsina, una proteína que reacciona a la luz. De ahí nació la optogenética, una técnica que permite encender o apagar neuronas individuales en un cerebro vivo y que hoy se usa en laboratorios de todo el mundo.

Desde 2004 trabajó en la Universidad de Würzburg y fue profesor sénior allí hasta junio de 2026. Recibirá el premio el 10 de diciembre en Estocolmo.

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