La semana empezó con una noticia que ilusiona a los seguidores de la moda masculina. Tras salir de Dior, el diseñador británico Kim Jones decidió recuperar la marca que lleva su nombre, la misma que había dejado en pausa en 2008. Esta vez no estará solo: la directora de diseño Lucy Beeden lo acompañará en esta nueva etapa, según informó Fashionista.
Lo más llamativo del proyecto es su origen. De acuerdo con el portal japonés Fashionsnap, las prendas se fabricarán principalmente en Japón y saldrán a la venta en 2027. Así, uno de los creativos más influyentes de las dos últimas décadas apuesta por el oficio y la manufactura de calidad en lugar del tamaño de un gran conglomerado.
La segunda noticia llega desde el mundo de los negocios y no es tan buena. LVMH, el mayor grupo de lujo del planeta y dueño de marcas como Louis Vuitton y Dior, informó que las ventas de su división de moda y marroquinería bajaron un 5% en el tercer trimestre de 2026, según recogió Fashionista.
La cifra confirma que el sector sigue en un mal momento, con consumidores más cautelosos y menos dispuestos a pagar precios cada vez más altos. Las pasarelas, sin embargo, cuentan otra historia. En la Semana de la Moda de París, Saint Laurent presentó un desfile lleno de dorado, con enormes candelabros sobre una pasarela negra brillante y la Torre Eiffel al fondo, mientras Jennifer López era una de las invitadas más fotografiadas, según la agencia AP. Mientras los balances se ponen en rojo, las casas de moda siguen apostando por el espectáculo.
La tercera noticia apunta en otra dirección: colaboraciones pensadas para quienes conocen y valoran cada detalle. Para celebrar los 50 años de la tienda japonesa Beams, Levi’s se unió a ella y a Loopwheeler, un fabricante de Tokio conocido por su algodón de punto hecho en telares tradicionales.
Jeans
El resultado, según GQ, lleva los cortes clásicos de los jeans de Levi’s a ropa deportiva extraordinariamente suave. Es una idea sencilla y atractiva: tomar las formas más conocidas de la mezclilla y fabricarlas en una tela que se siente como un abrazo.
Las tres historias dibujan un mismo panorama. Las grandes corporaciones buscan cómo recuperar a sus clientes, mientras los diseñadores y las marcas más especializadas miran hacia Japón, la artesanía y los productos con historia.
Esa tendencia también se ve en la calle, donde el estilo «coastal grandmother» empieza a reemplazar al «quiet luxury» con prendas de punto gruesas y colores que chocan entre sí, según Hello! Fashion. En una temporada de cuentas débiles, la moda parece querer valer por lo que es y no solo por la etiqueta que lleva.

