Doce países de América activan pacto militar que permita usar la fuerza en Venezuela

El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro (c), reacciona luego de jurar como presidente para un segundo período de gobierno que lo mantendrá en el poder hasta el año 2025, ante el presidente del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ), Maikel Moreno (i), durante una ceremonia hoy, jueves 10 de enero de 2019, en Caracas (Venezuela). EFE/Miguel Gutiérrez

Doce países del continente americano dieron este miércoles un primer paso en la activación del Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca (TIAR) al considerar que la «crisis» en Venezuela representa «una clara amenaza a la paz y la seguridad» en la región.

Las doce naciones que apoyaron el TIAR (una especie de OTAN americana que abre la puerta a la intervención militar) son: Argentina, Brasil, Chile, Colombia, El Salvador, EE.UU., Guatemala, Haití, Honduras, Paraguay, República Dominicana y Venezuela, esta última representada por los delegados del líder opositor venezolano Juan Guaidó.

Se trata de un nuevo movimiento de Guaidó, reconocido como presidente interino por más de medio centenar de naciones, en su ajedrez de presión contra el jefe de Estado de Venezuela, Nicolás Maduro.

La decisión se tomó en la Organización de Estados Americanos (OEA), que ejerce como testigo del TIAR, también conocido como «Tratado de Río» y firmado en 1947.

En un documento suscrito por esos doce países, se argumentó que «la crisis en Venezuela tiene un efecto desestabilizador, representando una clara amenaza a la paz y a la seguridad» en la región y, por ello, cabe aplicar el principio de defensa mutua proclamado en el TIAR.

Concretamente, lo que esos doce países decidieron hoy fue convocar una reunión de los ministros de Exteriores de las naciones firmantes del TIAR para que, en la segunda quincena de este mes de septiembre, en los márgenes de la Asamblea General de la ONU en Nueva York, decidan qué medidas tomar con respecto a Venezuela.

Entonces, tendrán que decidir cómo presionar a Maduro y determinar si rompen las relaciones diplomáticas y económicas, o si irán más lejos y decretarán un bloqueo al transporte naval y aéreo.

Un bloqueo marítimo significaría que los turistas que, por ejemplo, vayan a la Isla de Margarita (uno de los mayores atractivos turísticos de Venezuela) no podrían entrar. Entretanto, de aplicarse un cerco aéreo, ningún avión que tenga destino o origen en Venezuela podría pasar por el espacio aéreo de los países del TIAR.

La opción más agresiva que incluye el tratado es la posibilidad del «empleo de la fuerza armada», pero por el momento algunos países, como EE.UU, han dicho que esa opción no está sobre la mesa.

Costa Rica, que abolió su ejército hace más de 70 años, instó este miércoles a los países firmantes del TIAR a incluir en el texto aprobado una precisión: que solo se adopten medidas que «contribuyan a la restauración pacífica de la democracia en Venezuela, excluyendo aquellas que impliquen el empleo de la fuerza armada».

Sin embargo, esa propuesta costarricense no prosperó, por lo que la opción militar seguiría siendo factible a pesar de no contar con apoyo entre los países del TIAR.

Venezuela se retiró de ese tratado en 2013 por iniciativa del fallecido presidente venezolano, Hugo Chávez; pero, en julio de este año, el Parlamento dirigido por Guaidó aprobó el regreso del país a ese pacto de defensa, una decisión que no reconoce el Ejecutivo de Maduro. EFE

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