Ecuador, domingo 21 de enero de 2018

A dos años de la muerte de Fausto Valdiviezo

Betty Escobar
Nueva York, Estados Unidos

Fausto Valdiviezo ya no estaba en Ecuavisa cuando yo empecé a trabajar en ese canal, pero mis nuevos compañeros lo recordaban siempre con cariño.

Bettty Escobar

Betty Escobar
Nueva York, Estados Unidos


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Fausto Valdiviezo ya no estaba en Ecuavisa cuando yo empecé a trabajar en ese canal, pero mis nuevos compañeros lo recordaban siempre con cariño. Hablaban mucho de su personalidad, de lo gran colaborador que era y nunca faltaba escuchar una que otra anécdota jocosa vivida junto a él. Alguna vez alguien nos presentó. Sabíamos que trabajábamos en la misma industria y que teníamos amigos en común, eso fue suficiente para saludarnos cordialmente cada vez que coincidíamos en alguna reunión.

Hace pocos días vi un video realizado por Jorge Rodríguez, de Teleamazonas, una semblanza y trayectoria de Fausto Valdiviezo. “Apasionado por las motos, el jazz y Emelec”, así describía Rodríguez a su amigo, excompañero y “hermano” (como lo llama en el video). “Sin miedo al peligro de la profesión, intrépido, valiente, siempre dispuesto a dar más por completar su historia”, escuché de la voz de Rodríguez y para ser franca, también de muchos otros que fueron testigos del amor y respeto que Fausto sentía hacia su trabajo. Es que Valdiviezo ejercía una de las profesiones de más alto riesgo en estos últimos tiempos: el periodismo. El 11 de abril del 2013 su voz fue apagada de forma violenta y cobarde.

Según el Comité para la Protección de los Periodistas (CPJ), en el mismo año que murió Fausto Valdiviezo, unos 70 periodistas más fueron asesinados en diferentes partes del mundo. En el 2014 se registró la muerte de más de 61 de ellos y en lo que va de este 2015, la CPJ contabiliza 19 crímenes. Frank Smyth, asesor ejecutivo para la Seguridad de Periodistas, sostiene: “El periodista en la actualidad cubre un mundo cada vez más peligroso y trabaja en un clima donde no solo son asesinados con frecuencia, sino asesinados con impunidad”.

Los países donde los periodistas más pierden la vida son Siria, Irak, Egipto, Pakistán y Somalia. Pero también hay casos en Latinoamérica que denotan la gravedad de este tema para la región. A inicios del mes de marzo, la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) declaró que “la principal amenaza para los periodistas son los asesinatos” y “Argentina, Venezuela, Ecuador son países donde es más complicado ejercer el periodismo”. La SIP también señaló que este semestre se registraron ocho asesinatos de periodistas en Colombia, Honduras, México, Paraguay y Perú.

Mientras, Reporteros Sin Fronteras (RSF) manifestó que “son tiempos malos y siniestros para el periodismo” y “se ha cruzado la línea roja con el asesinato de periodistas como propaganda”. RSF, SIP, CPJ y otras organizaciones similares piden constantemente a los gobiernos que defiendan y garanticen la libertad de prensa, y que trabajen más en proteger a los periodistas. De igual forma solicitan llevar ante la justicia a los responsables de estos crímenes.

Sinceramente, me apena no haber podido conocer mejor a Fausto Valdiviezo, pero supe la clase de persona que era a través de mis amigos y colegas que lo quisieron y admiraron. Ahora veo el calendario, me doy cuenta de que ya son dos años y me pregunto: ¿en qué momento la labor de informar se convirtió en un asunto de vida o muerte? Espero no ser la única que se quede con esa respuesta pendiente. (O)