Oscuro atentado

Editorial de diario El País
Madrid, España

El sábado, durante un desfile militar en Caracas, se produjo un supuesto atentado contra el presidente, Nicolás Maduro, con unos drones cargados de explosivos. Recurrir a la violencia para combatir a los adversarios políticos es inadmisible en cualquier caso, pero el episodio que tuvo lugar en la avenida de Bolívar y que ha dejado siete soldados heridos está lleno de claroscuros que el Gobierno debe contribuir cuanto antes a aclarar.

La situación económica por la que está pasando Venezuela es tan desesperada, y tan poco realistas las soluciones que ha puesto en marcha el Gobierno para remediarla, que el supuesto atentado le ha venido a Maduro como anillo al dedo para desviar la atención de sus problemas más inmediatos. El mandatario venezolano no tardó en señalar a Juan Manuel Santos, el presidente saliente de Colombia, y a Estados Unidos y la oposición, como responsables del intento de magnicidio. La reacción del Gobierno fue, además, inmediata. Enseguida fueron detenidos seis sospechosos y se anunció que se había identificado a los responsables. Ayer el régimen chavista informó que había conseguido atrapar a los que manipularon los drones y relacionó el atentado con las actividades del expolicía rebelde Óscar Pérez, asesinado en enero junto con seis de sus colaboradores en una violenta operación del Gobierno. El músculo de los servicios policiales resulta sorprendente, lo que va a resultar más difícil será poder reconstruir con cierta verosimilitud cómo sucedieron las cosas.

La propaganda y las aparatosas condenas ideológicas que el chavismo vierte contra sus enemigos son eficaces, seguramente, para conservar a sus fieles. A corto plazo, el atentado va a permitir reforzar el aparato represivo contra una oposición que acaba de convocar una gran movilización contra el Programa de Recuperación Económica que Maduro pondrá en marcha el 20 de agosto. Es imprescindible conocer qué sucedió en verdad.

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