La biblioteca de la humanidad

Maríasol Pons
Guayaquil, Ecuador

Mientras organizaba los archivos de mi celular me detuve un par de segundos a evaluar todo lo que pensamos que es o puede o debe ser privado. La privacidad hoy en día es un bien casi escaso. Redes como Facebook e Instagram tienen nuestro permiso para usar nuestras fotos -reitero repetidamente nuestro por la paradoja de que somos nosotros quienes regalamos nuestra privacidad-. Nuestras conversaciones son fácilmente espiadas, para alguien que piensa en privacidad todo el sistema genera desconfianza.

¿Cuánto falta para que la nube también pueda ser dueña de lo que hasta ahora no ha sido apropiado? Un par de cambios en los términos de uso y accederemos sin mucho reparo porque no tenemos muchas alternativas sin salir del rebaño, solo un par de personas copiarán un mensaje de protesta en su muro a los nuevos términos de uso, ese mensaje lo leerá la enésima parte de sus seguidores y la vida continuará su curso sin más reflexión que la pereza de leer algo que puede incomodarte ligeramente. Acto seguido, la extinción de la privacidad continua su curso. La comodidad tiene un precio.

Hemos visto los escándalos, los leaks, los abusos del uso de nuestra información personal con fines comerciales o políticos, a pesar de eso, las redes se han vuelto un impulso natural en nuestro comportamiento. Algo lindo y ¡pum! lo subimos para compartirlo, hay quien incluso se confiesa en su página de Facebook ¿con quién exactamente? Eso no lo sabemos todavía.

Pero, además de perder nuestra privacidad voluntaria y gustosamente, en el caso de las redes sociales ¿qué pasará en el futuro inmediato con la información que pagamos por proteger y recopilar? ¿Será la nube absolutamente privada? Creo que más de un lector me responde que no mientras lee esto y mi siguiente pregunta es: ¿qué diría el contenido mundial de la nube acerca de la humanidad? ¿Cómo nos clasificaría esa Biblioteca de la humanidad? Sabemos que las redes muestran un altísimo contenido positivo, exitoso, hermoso, envidiable, ¿y lo que la gente esconde? ¿Cómo nos clasificaría un “bot” con acceso a la información que publicamos y la que escondemos? Un poco como tener acceso al consciente y al inconsciente humano ¡qué poder!

Los algoritmos permiten a sus dueños conocernos mejor de lo que nos conocemos a nosotros mismos. Ellos saben cuánto tiempo nos detuvimos a leer un artículo, a qué fotografía dedicamos un par de preciosos segundos de nuestro feed, que música oímos -y así nos hacen el espectacular favor de recomendarnos música de acuerdo a nuestros gustos previos-. Hace poco leí que un portal que se llama Cultura Colectiva estaba inmiscuido en una investigación por el uso de la información, palabras como decadente y surreal desataban una mayor reacción en los usuarios, el mismo contenido dado la vuelta varias veces para acumular likes y compartidas y así, vender publicidad o ¿información?

Última pregunta: Y si van a vender su perfil, se ha puesto a pensar ¿que diría este de usted?

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