El embargo al castrochavismo

Samuel Uzcátegui

Quito, Ecuador

El dictador Nicolás Maduro decidió patear la mesa del dialogo en Barbados luego de que Estados Unidos aplicara un embargo económico al castrochavismo. Este embargo va dirigido única y exclusivamente a la tiranía, por más que ciertos propagandistas quieran vender lo contrario. La verdadera medida que ha destruido la vida de todos los venezolanos empezó hace 20 años con el título de “Revolución Bolivariana”.

Esta medida permite la aplicación de sanciones contra cualquier individuo o compañía que sostenga operaciones o brinden cualquier tipo de respaldo a la dictadura venezolana. También prohíbe toda operación o activo perteneciente a cualquier entidad gubernamental de Venezuela, incluyendo organismos estatales como el Banco Central de Venezuela o la petrolera PDVSA, así como cualquier individuo o agrupación controladas directa o indirectamente por ellas. La sanción al Banco Central de Venezuela podría funcionar para que el régimen deje de imprimir dinero sin respaldo para dar bonificaciones a los ciudadanos y crecer su movimiento propagandista.

La cúpula castrochavista, que promueve un modelo que se ha basado en la aniquilación de la producción del país, que pone cientos de impedimentos para evitar que surjan las empresas privadas, que niega la entrada al país a donaciones de medicamentos y alimentos realizados por empresarios privados y que se caracteriza por sus expropiaciones arbitrarias, ahora se queja de que les apliquen medidas que afecten directamente sus intereses. Son obvias las razones por las que el dictador abandonó el supuesto dialogo, porque sus exigencias eran que le quitarán las sanciones individuales a él y a sus compadres para recuperar sus miles de millones de dólares congelados. Y ahora, en vez de que se le cumplieran sus peticiones, Estados Unidos aplica la sanción más fuerte hasta ahora.

Se hace énfasis en que esto hará que la dictadura pierda dinero y no tenga como pagar por todos sus operativos, pero la única manera lícita que tenía el régimen para hacer dinero era con la producción petrolera, que está en caída libre y bajo el control de esos incompetentes jamás se recuperará, por lo que las sanciones al sector petrolero son inútiles. Y tampoco funcionan para proteger los activos venezolanos, porque CITGO (filial de PDVSA en USA) tiene problemas legales por una falta de pago a la empresa extractivista Crystallex y probablemente el legítimo gobierno pierda el control de CITGO de no llegar a un acuerdo.

El chavismo obtiene todas sus riquezas de manera ilegal, la mayoría viene del narcotráfico, de la mano del Cartel de los Soles que utiliza la rampa presidencial del Aeropuerto de Maiquetía para sus fechorías y que no hay nadie que pueda evitarlo. El narcotráfico ya es rutinario para los chavistas e incluso Nicolás Maduro tiene a dos de sus sobrinos sirviendo sentencia en Estados Unidos por intentar traficar 800 kilos de cocaína hacia el país norteamericano. Desde los inicios de su fallido proyecto, sabían que utilizar a Venezuela como autopista para las drogas sería su opción más lucrativa, por algo el golpista Hugo Chávez expulsó a la DEA del país en el 2005.

O con el Arco Minero del Orinoco que se les entregó a los rusos y chinos para su explotación. Esta minería es ilegal porque se está utilizando como pago para la enorme deuda que la dictadura tiene con sus aliados, que nunca fue aprobada por la Asamblea Nacional. Ante la ilegitimidad de esta deuda, Rusia y China harán todo lo que esté en sus posibilidades para salvar a Maduro porque saben que cuando llegue un gobierno democrático, la deuda no será reconocida.

Lo malo de esta sanción es que le otorga a Maduro un nuevo bloque que agregar a su máquina propagandista, para repetir la falacia de que Estados Unidos es el causante de la crisis venezolana. Ya Delcy Rodríguez dijo que el Canal de Panamá había negado el paso a buques con frijol de soya para la “producción venezolana” y el propio Canal de Panamá la desmintió, diciendo que los buques hicieron el respectivo recorrido y que solo se le negó el paso a uno y fue por incumplimiento de normas internacionales de seguridad. La dictadura venezolana está acostumbrada a censurar y cerrar canales, pero televisivos, afortunadamente el Canal de Panamá es uno de los pocos canales que no pueden tocar.

Esta medida es dañina para el régimen, porque evidencia que Washington actuará a partir de ahora con contundencia y que hará lo que pueda hacer para sacar a Nicolás Maduro del poder. Pero es una medida simbólica, porque Maduro junto a sus aliados y sus negocios ilegales puede atornillarse fácilmente en el poder y la frustración de los venezolanos acelerará el éxodo y le simplificará el trabajo al dictador, que tendrá menos mentes que controlar y menos cuerpos que reprimir. La pérdida de popularidad de Guaidó quita de la escena cualquier posibilidad de reactivar las luchas en la calle y, según fuentes de The Boston Globe, un informe confidencial de El Pentágono indica que una intervención militar de Estados Unidos (sin apoyo de aliados) requeriría 80 mil millones de dólares y 6 años de ocupación de las fuerzas estadounidenses en el país. Cifra que suena inverosímil, pero que ha sido citada por varios analistas internacionales.

 A este paso, se desconoce cuál será lo que ponga el fin a la dictadura en Venezuela, pero con la ausencia de una agenda clara que seguir por parte del presidente Guaidó, Maduro tendría el camino libre para mantenerse en el poder por los próximos años, a menos de que su círculo cercano lo traicione y finalmente decidan poner fin al sufrimiento de los ciudadanos venezolanos. Mientras tanto la dictadura se aprovecha de las iniciativas de asociaciones inútiles como las promovidas por la Unión Europea, que se prestan para promover un dialogo que no llevará a ninguna parte y oxigenar a una dictadura que hace unos meses tambaleaba, pero que ahora pisa fuerte y mantiene secuestrado a todo un país y a su gentilicio.