Entre masa para pie y gorros para el Mundial
Quito, Ecuador
Debemos reconocerlo. Los ecuatorianos de todas las épocas hemos sido muy malos para promocionar los extraordinarios dones que se nos han otorgado.
Debemos reconocerlo. Los ecuatorianos de todas las épocas hemos sido muy malos para promocionar los extraordinarios dones que se nos han otorgado.
El próximo lunes la Corte Internacional de Justicia anunciará su sentencia en el contencioso de límites marítimos entre Perú y Chile. En anticipación a este evento, el presidente chileno Sebastián Piñera convocó para ayer a una sesión del Consejo de Seguridad, algo que no había sucedido desde hace muchos años, con el propósito de analizar los argumentos de la defensa jurídica del país.
Algunos expertos internacionales advirtieron en las últimas décadas del siglo pasado que las nuevas guerras del XXI no serían más las convencionales, es decir entre estados, sino más bien entre grupos de pobladores enfrentados en un mismo país o en varios países. Algo de eso parece estar ocurriendo en México, en el estado de Michoacán, donde se ha desatado lo que algunos llaman “la crisis del Estado” como señalaba Gil Olmos en la revista Proceso, una “ruptura del estado de derecho” como planteaba Porfirio Muñoz Ledo en El Universal, o, en todo caso una situación límite, como los titulares de dos artículos de opinión de El País de Madrid mostraban ayer: “ Autodefensas: en México hemos tocado fondo” y “La riesgosa apuesta de las autodefensas en México”.
Según la página web de la Superintendencia de Bancos, desde el pasado 31 de diciembre funge como representante legal del estatal Banco Cofiec el señor Pablo Aguilar Basantes, quien fue vicepresidente ejecutivo del Banco del Progreso (a cargo de sus operaciones de «tesorería») hasta su aparatosa y nada santa quiebra. Recuerdo que dicha entidad es uno de los íconos de los fraudes bancarios de finales de siglo pasado.
Cuando uno circula por las calles de Quito, llama la atención el alto número de vehículos oficiales. Por todo lado, con relucientes logotipos y, en muchos casos, con chofer adelante y pasajero atrás. ¿Será que tenemos demasiados vehículos oficiales? Todo indica que sí.
Como si de gran cosa se hablara, los verdes han festejado esta semana los siete años ininterrumpidos de su revolución. Ellos ven records por todos lados y no les faltan argumentos. Ni Velasco Ibarra tuvo tanto tiempo seguido a su disposición. Ni Febres Cordero tuvo tantos opositores políticos desperdigados por países de varios continentes, huyendo de la furia del Gobierno. Ni Abdalá Bucaram nos hizo reír tanto y, al mismo tiempo, sus actos vergonzosos se quedaron cortos con los que se las ingenian nuestros mandamases de ahora. En fin, son varios récords, no vale la pena negarles su mérito.
En el curso de las últimas semanas dos hechos delictivos provocaron conmoción. Cobraron la vida de Mónica Spear y su pareja en Venezuela y de un japonés en el Ecuador, amén de una niña y una esposa, heridas en los tiroteos, pero sobre todo desagarradas para siempre por los macabros eventos. Los crímenes resonaron nacional e internacionalmente por tratarse de una afamada artista (ex miss) y su familia, y de turistas nipones, que habían decidido vacacionar, sin más interés que pasarla bien como en cualquier viaje recreativo. Pero se encontraron con un trágico descanso eterno, que solo hubiera engrosado las abultadas cifras de crónica roja con su secuela de olvido paulatino, de no mediar el perfil y el origen de las víctimas.
Los costarricenses y los salvadoreños acudirán próximamente a las urnas. En ambos casos lo que está en juego no es la administración del gobierno, sino el modelo del Estado. En los dos países existen candidatos antisistema, verdaderos dinamiteros políticos, con algunas posibilidades de triunfar.
El año que empieza verá una gran cosecha electoral en América Latina. Siete países votarán para elegir a sus gobernantes: Bolivia, Brasil, Colombia, Costa Rica, El Salvador, Panamá y Uruguay. Y si es cierto que cada una de estas elecciones tiene sus propias particularidades, en cuanto a la naturaleza de las fuerzas que disputan el poder, y los proyectos políticos de cada una de esas fuerzas, hay un denominador común que hoy puede parecer irrelevante pero en verdad no lo es: la transparencia con que se cuentan los votos.
Finalmente, luego de varios años de espera, las negociaciones para celebrar un tratado bilateral de comercio con la Unión Europea han tomado cuerpo. Porque, en definitiva, será un convenio comercial lo que eventualmente se firmará más allá de los adjetivos o calificativos que se prefieran. Después de todo, y aquí la paradoja, si bien el convenio será fundamentalmente comercial su contenido se extiende más allá de ese perímetro a pesar de su etiqueta.
D.R. ©® La República EC. Todos los derechos reservados.