La maldad insolente
Guayaquil, Ecuador
La frase -el estilo es inconfundible- es de José Santos Discépolo. Pertenece a «Cambalache», un tango que podría cantarse en estos días de fin de año para celebrar la novedad del que viene. No importa que los jovencitos y los no tan jovencitos ignoren su existencia. Pese a estar todos revolcados en un merengue, los nuevos tiempos, según Discépolo, revelan el lado oscuro de la condición humana: el del despliegue de la maldad insolente.
