Hugo Chávez
La ideología con telenovela entra
Salamanca, España
Roberto Fontanarrosa –en Rosario, Argentina, le decían “el Negro”– creó dos personajes inolvidables, por lo menos para los de mi generación: “Inodoro Pereyra, el renegau” y “Boogie el aceitoso”; el primero, un gaucho perdido en la inmensidad de la Pampa, y el segundo, un gánster inmisericorde en el Chicago de los años 30. Ambos, sin embargo, una caja de resonancia de las preocupaciones del hombre de la calle. Lo entrevisté una vez hace ya muchísimos años en Buenos Aires, en una sala atestada de libros de la editorial “La Flor”, que era la que editaba sus libros.
Capriles: El único objetivo del Gobierno es acabar conmigo
Lula dice que Chávez debe empezar a pensar en la sucesión
Venezuela da 72 horas a diplomáticos paraguayos para que salgan del país
El Estado candidato
Guayaquil, Ecuador
En las últimas elecciones presidenciales en Venezuela el candidato Capriles fue derrotado por el Estado candidato. Sería ingenuo pensar que lo que hubo en ese país fue una campaña electoral y una elección entre dos ciudadanos por ganar la primera magistratura de la nación. Capriles en realidad no se enfrentó a Hugo Chávez, ni este último fue en realidad el candidato. A quien enfrentó Capriles es a un Estado candidato. Esta es la consecuencia obvia del proceso de total concentración de los poderes públicos que en Venezuela tiene para sí Chávez. El sistema judicial, la Fiscalía, la Función Legislativa, los organismos electorales, la contraloría, las superintendencias, las instituciones educativas, los entes de regulación económica, decenas de medios de comunicación, y buena parte de las llamadas sociedades intermedias, han estado y están sometidos no a los dictados de la Constitución ni de las leyes, y menos del derecho, sino a la voluntad y deseos del señor presidente.
Hizbulá felicita el triunfo de Chávez
Perspectivas venezolanas
Guayaquil, Ecuador
El futuro de Venezuela parece bastante difícil y complejo después de la victoria del Presidente Hugo Chávez en los recientes comicios electorales. Ni para el primero ni para la segunda, los escenarios son claros y exentos de preocupación.
La tormenta perfecta
Managua, Nicaragua
Con mi amigo empresario me encuentro generalmente en las salas de espera de los aeropuertos. Vive a caballo entre Miami y Managua, pues cuando, en los 80, sus propiedades fueron confiscadas, en medio del furor de la revolución, se fue al exilio maldiciendo, estableció negocios allá en la Florida y, luego de la derrota sandinista en las urnas en 1990, regresó y recuperó sus propiedades o recibió indemnización por ellas.
