
Opinión
El árbol de la vida
Por Andrés Cárdenas Matute
Quito, Ecuador
Malick habla con Dios. Este director y guionista se puede dar el lujo de filmar su plegaria de más de dos horas con todas las potencialidades del cine en su máxima expresión. Y, como se trata de un grito al cielo, no tiene por qué encarcelarse en ningún esquema dramático. ¿Acaso las lágrimas necesitan un desarrollo en tres actos? ¿El sentido necesita puntos de no retorno?