Ecuador. lunes 18 de diciembre de 2017
  • Seguir en Facebook
  • Seguir en Twitter
  • Seguir en Google+
  • Seguir en YouTube
  • Seguir en Instagram
  • Seguir en LinkedIn

La dramática historia de cómo Edder Calderón, “La Roca”, logró salir del infierno de la droga

Edder Calderón, conocido como "La Roca", presentadora de GamaTV, en una captura de pantalla del programa #Hashtag, del 26 de marzo de 2015.

Edder Calderón, el guayaquileño que con el sobrenombre de “La Roca“, se hizo famoso en el programa Calle 7, de la cadena TC, y que desde el lunes 16 de marzo es uno de los presentadores de “El Matinal“, el nuevo contenedor de la mañana de GamaTV, ha contado a Olga Álava, en el programa #Hashtag, que transmite este portal, cómo logró salir del infierno de la drogadicción, en la que cayó desde los 14 años.


Publicidad

El siguiente es un breve extracto de la entrevista:

“Es un tema bastante delicado”, empieza. “Normalmente nosotros, los que somos adictos en recuperación, manejamos nuestra historia bajo anonimato, en reuniones, o en salas de terapia. Seguramente muchas personas que ahora me ven en la televisión se preguntan si yo soy el mismo que vieron en determinados lugares. Y sí, soy yo”.

Viví ocho años en la adicción: desde los 14 hasta los 22 años. El adicto es una persona que vive para consumir y consume para vivir. Que todo el día vive pensando en la droga: cómo consumirla y cómo obtenerla. Esta es una enfermedad crónica, progresiva y mortal. Y que te llevará siempre a los mismos lugares: ya estuve en la cárcel, en un hospital, solo me faltó la muerte. Pero en un momento, yo estoy seguro que fue Dios, quien tocó a mi familia para que se decidan a internarme en un centro de rehabilitación”, relata Edder.

-¿Por qué tu familia tardó tanto en ayudarte?

-Porque la familia muchas veces se niega a aceptar la realidad. Mi  madre estaba cegada. Mucha gente le había ido a contar a mi madre. Imagínate todo aquello en lo que degenera la vida del adicto: prostitución, robos, mentiras, engaños.

-¿En todo eso incurriste?

-Hablo superficialmente de lo que le pasa a un adicto. Todos vivimos una vida similar. Quizás no todos han vivido ya todo lo que estoy enumerando, pero todos a la larga llegarán a  cometerlo. Es cuestión de tiempo. Yo también empecé como un adicto social. Solamente consumía los fines de semana. Eso se va haciendo algo rutinario, algo parte de tu vida. Y cada problema que tienes es un pretexto para consumir. Hasta que es un gran problema. Llegas a la dependencia.

-¿Cómo saliste?

-A mi la clínica me ayudó. Mucha gente habla mal de los hospitales, pero a mi me ayudó. Cuando yo tenía dos meses de interno, intenté fugarme. Yo pertenecía a un grupo delictivo, que hacía cosas indebidas. Yo había planificado mi fuga, pero el guía se dio cuenta y lo impidió. Se frustró mi fuga, pasé cosas duras también. Si te portal mal, tendrás que someterme al pago y al golpe, que aunque está mal, a mi me ayudó. Entonces acepté pensar en la posibilidad de intentar a ver si esto funciona.

“Y conocí a alguien que me hizo reencontrar con Dios. Hasta entonces, yo solo pensaba que iba a morir consumiendo. Yo pertenecía a una clase social alta, pero la droga no perdona nada. Puse de mi parte. Me reconcilié con Dios. Pude volver a orar. Y cada vez que oraba sentía algo tan fuerte y tan poderoso. Y poco a poco fui cediendo. Me costó muchísimo. Tuve que aceptar que nunca más iba a consumir, que era una persona enferma, y que toda la vida iba a vivir de manera limitada.”

“Yo no puedo salir de mi perímetro. Si salgo de mis límites puedo recaer. Mi recuperación proviene de Dios. Ahora tengo un matrimonio, una esposa, un hijo, ahora tengo una carrera en televisión. Dios actúa de manera misteriosa. Si Dios me ha puesto en la televisión, es por algo. Yo tengo que dar testimonio. Ahora los jóvenes que tienen problenas, me ven y dicen “Si La Roca pudo salir, yo también puedo”. Yo tengo una misión: dar testimonio. Puedes creer que estás acabado, pero si encuentras a Dios no lo estás”.

“La gente que sabe y que conoce las cárceles en que viví, las calles en que dormí, los basureros en que comí, que estuve en el precipicio en que estuve. Hay que darle tiempo a los hijos para que no caigan en este infierno de las drogas”.