Aquí no ha pasado nada

Familiares de presos políticos esperan frente al centro penitenciario Rodeo I este sábado, en Zamora estado de Miranda (Venezuela). Los familiares de los presos políticos en Venezuela se mantienen a la espera de excarcelaciones y a pesar del "desgaste físico y emocional" que aseguran sentir tras más de 48 horas de que las autoridades anunciaran la liberación de un "número importante" de estos detenidos. EFE/ Ronald Peña R

Alberto Molina

Guayaquil, Ecuador

No debe causar extrañeza que las Naciones Unidas no tengan capacidad de actuar frente a las intervenciones de los imperios, violando las soberanías de países débiles, a más de condenar dichas intervenciones.

Hablando en purismo, la condena es correcta, pero la figura de ese troglodita de Maduro es impresentable e indefendible.

¿Ahora es el «emperador» Trump y Putin? ¿Acaso no está cometiendo crímenes de lesa humanidad en Ucrania? Esa guerra ya casi no es noticia.

Mientras las potencias Estados Unidos, Rusia, China, Francia y Reino Unido tengan «derecho» al veto, en el mundo no pasa nada, es simplemente juego de intereses.

En la OEA hay mutismo, los países que condenan la intervención de EE.UU. en Venezuela son los gobernados por izquierdistas, a la cabeza Brasil, México, Colombia, Chile y Uruguay.

Hoy son los gringos, mañana cualquiera de las potencias con presencia permanente en el Consejo de Seguridad, haga lo que les venga en gana y se lo condene, simplemente será un saludo a la bandera.
En el momento adecuado, el cinismo de cualquiera de las potencias será moneda corriente, intervendrán cuando les convenga.

¿Habrá la posibilidad de que haya cambios en las Naciones Unidas? por ejemplo, que se elimine el poder de veto de las cinco potencias, imposible.

Lo que hemos visto, la espectacularidad de la captura de Maduro, el resto sigue igual, una vez más la sentencia gatopardiana se hace realidad: hay que cambiar todo, para que todo siga igual.
¿Qué ha cambiado en Venezuela?

Hasta ahora nada. Simplemente «un puesto cambiar», como presidenta la «madura» Delcy Rodríguez a la cabeza y su hermano controlando los intereses del chavismo; el rufián de Diosdado Cabello, suelto, haciendo de las suyas junto a Vladimir Padrino controlando a las prostituidas Fuerzas Armadas Bolivarianas y ordenando las represiones despiadadas que junto a los Colectivos (hordas de delincuentes asesinos) están acostumbrados a reprimir brutalmente las protestas populares.

En conclusión, visto así, en Venezuela no ha pasado nada.

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