Guayaquil, Ecuador
René Betancourt ha escrito en este mismo sitio, en su última columna, que el aún alcalde de Guayaquil, Aquiles Álvarez intenta mantener «cuesta arriba» su candidatura a la reelección desde la prisión preventiva. Yo, que normalmente coincido con las apreciaciones de René, sostengo en cambio lo contrario: que si alguien dudaba antes de la posibilidad de que gane, si lo sigue dudando comete un error. Yo creo que si Aquiles Álvarez llega a ser candidato, ganará ampliamente.
La pregunta entonces no es si tiene opciones de triunfo, sino si podrá inscribir su candidatura. Y la verdad es que no encuentro ninguna razón legal para que no pueda hacerlo.
Según la ley, la Constitución, el derecho en el mundo civilizado, toda persona es inocente hasta que no haya sido declarada culpable por un juez competente en última instancia. Y eso no ha ocurrido, al menos todavía, en este caso. Álvarez tiene prisión preventiva en dos de los tres procesos judiciales que se le siguen, todos iniciados por el Gobierno de Daniel Noboa (poco antes de que empiece a escribir este texto un juez ha ratificado una de ellas), pero en ninguno de esos procesos ha sido condenado ni en primera instancia. Y las elecciones han sido adelantadas para noviembre.
Aún si fuera condenado en esta misma semana por el más antiguo de los procesos, el que la Fiscalía llama Triple A, Álvarez tiene derecho a apelar, y la segunda instancia tiene unos tiempos procesales que se deberán respetar. Si es condenado en segunda, tiene derecho a apelar otra vez. Solo cuando sea condenado en última instancia perderá sus derechos políticos. El que decidió adelantar las elecciones seccionales para noviembre, no sé en qué estaba pensando.
Y si no podrá ser condenado en última instancia en el primer proceso, antes de que se cierre el período de inscripción de candidaturas, qué se puede esperar de los otros dos: el llamado Caso Goleada, que a simple vista parece ser por los mismos hechos por los que ya se lo enjuicia en Triple A. Y otro porque se había sacado el grillete electrónico para dormir, que ha sido formulado como delito independiente bajo la acusación de incumplir órdenes de autoridad legítima.
Legalmente, Álvarez puede ser candidato aunque esté preso en la cárcel del Encuentro. Y la fotografía de él, rapado y vestido con el traje naranja de presidiario, pudiera ser incluso el mejor afiche de campaña. En una estrategia que presente la elección como una suerte de decisión plebiscitaria: dale dónde más le duela, vota por Aquiles.
Ni siquiera sería la primera vez que ocurre. En 1986, durante el Gobierno de León Febres Cordero, a alguien dentro del régimen se le ocurrió meter a la cárcel a tres opositores, Jamil Mahuad, Andrés Crespo Reimberg y René Vargas Pazzos, los tres de la Democracia Popular. Alguna autoridad los acusó de cualquier cosa y la Policía simplemente los capturó. La Justicia, entonces todavía no controlada por el febrescorderismo, los liberó en pocas horas.
Fue suficiente: los tres fueron candidatos a diputados en las elecciones que se avecinaban. El lema fue «Dale dónde más le duele, vota todo cinco». De los tres, dos fueron elegidos diputados: Mahuad y Vargas Pazzos. Fue la primera vez que Jamil ganó una elección, lo que lo llevó a la Presidencia de la República años después.
Pero volvamos a nuestro tema. ¿Puede Álvarez ser candidato? Sí, sí puede. ¿Puede inscribir su candidatura estando en prisión? También. La ley dice que la inscripción la realiza el director del partido y que el formulario de inscripción debe ir firmado por el candidato. Basta su firma.
¿Puede impedirse que Aquiles Álvarez firme la inscripción de su candidatura en la prisión. ¿Se lo puede aislar? ¿Impedir que lo visite su abogado? ¿O su mujer? ¿Se puede impedir por la fuerza que firme el formulario de inscripción? Sí, claro. Por supuesto se lo puede impedir. Por la fuerza. Pero tendrá que ser por la fuerza.
Y entonces, solo entonces, él tendrá que escoger un candidato que lleve su bandera. Y no creo que sea difícil. Por algún motivo, el gobierno no tiene ningún cuadro más fuerte que la madre del presidente, y ese solo hecho lo vuelve muy vulnerable, porque no parece seguro que la doctora Azín tenga una victoria asegurada.
¿Que Álvarez está en la cárcel y que el hecho eventual de que gane no lo libera de ella? Es cierto. Pero eso ya es otro problema. Tendrán que ganar la mayoría y designar un alcalde o vicealcaldesa.

El resto, bien gracias. No hay hasta ahora ninguna candidatura seria que parezca tener una opción. No hay una tercera vía. Pudiera haberla. Claro que sí. Pero no veo políticos haciendo política. Ni siquiera CREO, que es un partido político que consta en el registro electoral, que ha ejercido ya el poder, que tiene líderes altamente capaces para ejercer la alcaldía de Guayaquil, pareciera interesado. Así que el aquilismo la tiene fácil. El que a mí me parece que la tiene cuesta arriba es el Gobierno.
