La factura oculta del subsidio eléctrico

Cuenca, Ecuador 21 de diciembre de 2024 En varios lugares de la ciudad de Cuenca desde las 01h20 se realizo un apagón donde la ciudad quedo entinieblas. La imagen de la Ciudadela Casa Para Todos. Foto Boris Romoleroux/API.

Carlos Cobo Marengo

Guayaquil, Ecuador

El presidente de la república anunció hace pocos días que el gobierno subsidiaría el consumo eléctrico de hasta 180 kWh por hogar, esto como una medida de alivio ante la ola de calor en ciudades de la costa. Las altas temperaturas obligan a las familias a encender aires acondicionados y ventiladores por más tiempo, lo que se refleja en un mayor costo en la planilla de luz.

Esto ocurre en un momento en que la demanda de energía ha alcanzado puntos récord por encima del promedio y el país enfrenta un déficit de generación.

Desde un punto de vista social, el subsidio actúa como una compensación temporal para cubrir el consumo básico de quienes más lo necesitan. Sin embargo, no deja de ser una medida equivocada, primero porque aumenta el déficit fiscal del gobierno que deberá pagar esa energía de una u otra forma que terminaremos pagando todos los ciudadanos.

Segundo, porque si la electricidad no tiene costo hasta cierto nivel las personas no tienen incentivos para ahorrar energía, justo lo contrario de lo que se necesita ahora mismo. Y tercero, porque esto no soluciona el problema estructural de fondo que es la incapacidad del gobierno para proveer energía de forma eficiente, los límites impuestos para permitir la inversión privada, la alta dependencia del país en hidroeléctricas y por lo tanto del clima y que cada vez se vuelve más cara la generación por el uso del diésel, alquiler de barcazas e importaciones.

Este tipo de medidas van en sentido contrario a lo que se requiere para solucionar el problema del déficit, cuando se subsidia, regala o subvenciona la electricidad, lo que incentiva es un mayor consumo de este mientras se mantiene una limitada capacidad, en un momento en que el sistema no soporta más demanda, lo que aumenta el riesgo de cortes futuros.

El economista francés Frédéric Bastiat en su reconocida obra “Lo que se ve y lo que no se ve” advertía que un buen economista, líder o político no debe considerar solo a quién beneficia una medida, sino quién paga el costo oculto. Que seremos todos los ecuatorianos si se siguen aplicando medidas parche y no se resuelve el problema desde la raíz.

Si se quiere proteger a los más vulnerables en lugar de abaratar aún más la electricidad se podrían dar ayudas directas a las familias como transferencias o bonos y que estas decidan en qué gastar; sincerar las tarifas de energía para que se paguen los costos reales y esto permita invertir en el mantenimiento y mejoras del sistema; e incluso, es posible buscar medidas de enfriamiento de bajo consumo. 

Todo esto puede hacerse sin poner en riesgo la sostenibilidad del sistema, en una crisis de escasez, incentivar el consumo no es una solución, es parte del problema. Porque cuando la realidad se ignora, la factura no desaparece; solo llega después, y suele hacerlo en forma de apagones.

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