La reciente visita de Estado del rey Carlos III y la reina Camila a Estados Unidos, recibidos por el presidente Donald Trump y Melania en la Casa Blanca, fue un desfile de elegancia diplomática. Ambas mujeres destacaron con looks que fusionaron tradición, lujo y guiños sutiles.
Melania Trump optó por un traje crema impecable de Adam Lippes: chaqueta entallada y falda midi en crepé de lana, con salones de Manolo Blahnik en piel de serpiente. Este conjunto proyecta poder silencioso, con monocromía rota por accesorios estratégicos.
La reina Camila respondió con un vestido bordado blanco de Anna Valentine, complementado por bolso Andiamo de Bottega Veneta ecru, zapatos beige de Eliot Zed y joyas simbólicas: collar Alhambra de Van Cleef & Arpels, pendientes de perlas históricas y broche con banderas de Reino Unido y EE.UU.
En la cena de Estado, ambas coordinaron en rosa: Melania en un vestido empolvado de Dior estilo Old Hollywood, evocando a Jackie Kennedy; Camila en fucsia vibrante custom de Fiona Clare Aldridge, con escote en pico, mangas largas y pedrería.
Este «match look» fue un código diplomático, sincronizando tonos para reforzar lazos sin palabras. Sin tiaras, Camila rompió protocolo real, priorizando frescura moderna.

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