Catastrófica derrota para los laboristas en el Reino Unido

Nigel Farage, líder del movimiento político Reform UK en el Reino Unido. EFE/EPA/NEIL HALL

El Partido Laborista del primer ministro británico, Keir Starmer, ha sufrido una catastrófica derrota en las elecciones municipales parciales celebradas el jueves en Inglaterra, donde arrolla la formación populista de derechas Reform UK, y en las regionales en Escocia y Gales, donde se imponen las fuerzas nacionalistas.

Con todos los votos escrutados al Parlamento de Gales («Senedd»), la formación independentista Plaid Cymru obtiene una victoria sin precedentes al ganar 43 de 96 escaños, a seis de la mayoría absoluta, mientras que Reform UK irrumpe con 34 diputados.

Los laboristas, que gobernaban en Gales desde el establecimiento del autogobierno regional, hace 27 años, pierden 35 asientos y se desploman hasta 9, al tiempo que los conservadores bajan hasta siete y el Partido Verde gana dos.

La líder del Partido Laborista de Gales, Eluned Morgan, dimitió del cargo al asumir su responsabilidad en la derrota.

Como fuerza más votada, Plaid Cymru tendrá opción de formar un gobierno en minoría con apoyos puntuales o en coalición, si bien los pactos concretos se conocerán en los próximos días.

En Escocia, todo apunta a que el Partido Nacional Escocés (SNP) se encamina a su quinto mandato consecutivo, si bien, al igual que la última vez, probablemente sin mayoría absoluta.

Con 70 de 129 escaños adjudicados al Parlamento de Edimburgo, los independentistas suman 55, seguidos de los liberaldemócratas, con 6 diputados, y los conservadores, con 4.

Los laboristas, dirigidos en Escocia por Anas Sarwar, caen a la cuarta posición, lo que contrasta con el destacado avance que protagonizaron en las elecciones generales de julio de 2024, que ganó a nivel nacional Starmer.

La victoria de las fuerzas nacionalistas en esas dos naciones históricas se suma a la lograda en 2022 por el Sinn Féin en Irlanda del Norte, lo que significa que, por primera vez en la historia del Reino Unido, una mayoría de sus gobiernos territoriales está en manos de partidos que aspiran a la independencia.

Auge del populismo

En la recta final del escrutinio de las municipales inglesas, el Partido Laborista de Starmer afronta también una debacle, así como también los conservadores de Kemi Badenoch.

Reform UK, liderado por Nigel Farage, arrasa en antiguos bastiones laboristas y ‘tories’ del norte y el centro de Inglaterra, y en algunos distritos de Londres, donde hasta ahora su presencia era residual.

Con 110 de 136 consistorios adjudicados -de un total de 317 en Inglaterra- y más de 5.000 puestos de concejal en juego, el antiguo Partido del Brexit suma ya 1.216 regidores, frente a los dos con los que contaba al inicio de este ciclo electoral en 2022.

Los laboristas pierden 1.080 concejales y se sitúan provisionalmente en 776, mientras que los liberaldemócratas -tercera fuerza parlamentaria del Reino Unido- ganan 93 ediles, hasta 718, y los conservadores ceden 469, hasta 635.

El renovado Partido Verde de Inglaterra y Gales, que con su nuevo líder, Zack Polanski, ha virado hacia la izquierda, logra también avances significativos al sumar 286 concejales, hasta 401, y hacerse con dos alcaldías de distrito en la capital británica.

En este punto del recuento, los laboristas pierden 24 ayuntamientos ingleses y conservan 25; los liberaldemócratas ganan uno, hasta 13, y Reform UK pasa de no controlar ninguno a dirigir diez. En otros 52 consistorios, ninguna formación obtiene mayoría absoluta.

 El futuro de Starmer

Pese a los malos resultados cosechados y la creciente presión de muchos de sus colegas, el líder laborista, Keir Starmer, ha asegurado que no dimitirá.

«Días como este no debilitan mi determinación de lograr el cambio que prometí», dijo el primer ministro, que ganó por mayoría absoluta las elecciones generales del 4 de julio de 2024.

«En los próximos días detallaré los pasos que daremos para alcanzar el cambio que desean y que merecen» los británicos, agregó.

Aunque Starmer se impuso en los comicios nacionales de hace dos años mediante el singular sistema electoral británico mayoritario uninominal, lo hizo con solo un 33,7 % del voto, por lo que tiene una frágil base electoral.

La derrota en las elecciones de este jueves aumentará la presión para que deje el cargo así como el debate entre sus filas para sustituirle, si bien por el momento no se perfila ningún candidato de consenso.

Por otra parte, el victorioso Farage ha proclamado que se ha producido «un cambio histórico en la política británica», con la aparición de múltiples formaciones, que ponen en cuestión un siglo de bipartidismo dominado por conservadores y laboristas. EFE (I)

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