Borja Jiménez se estrelló contra la espada en Pamplona durante la corrida de San Fermín

PAMPLONA, 10/07/2026.- El torero sevillano Borja Jiménez durante la lidia a su segundo toro de la tarde en la sexta de abono de la Feria del Toro de los Sanfermines 2026 con toros de la ganadería gaditana de Álvaro Núñez y en la que comparte cartel con los diestros Morante de la Puebla y Pablo Aguado. EFE/ Villar López

El torero sevillano Borja Jiménez se estrelló con tra la espada en la corrida en Pamplona este viernes 10 de julio de 2026. De este modo perdió toda opción de tocar pelo en la cuarta corrida de toros de la Feria de San Fermín. El diestro sevillano dio una gran dimensión de raza y cuajó pasajes de toreo caro al natural, pero su pésimo manejo de los aceros dictó una tarde de absoluto silencio en su lote frente a los toros de Álvaro Núñez.

El segundo de la tarde: vibración de rodillas y calidad sin premio

El debut de Borja Jiménez en su primer turno despertó a la Monumental de Pamplona tras recibir a Gavilán, un toro colorado de 570 kilos. Su recibo fue variado y explosivo capote con largas de rodillas y chicuelinas en el centro del ruedo. En la faena inició de rodillas en los medios con pases cambiados que hicieron rugir las peñas. El pitón de oro de Espartinas cuajó al natural las series más profundas y templadas de su actuación, corriendo la mano con largura.

A manera de epílogo de la corrida, Borja Jiménez acabó con molinetes de rodillas que ya ponían el trofeo en sus manos. Sin embargo sufrió un naufragio: pues pinchó repetidamente. Ejecutó una estocada trasera al tercer intento y necesitó el descabello. El premio se esfumó en el silencio.

El quinto: Una pelea contra la falta de raza y el esqueleto

El quinto de la tarde, Juncoso, de 590 kilos, fue un ejemplar alto, basto y destartalado de hechuras que nunca humilló con entrega. El diestro sevillano Borja Jiménez se mostró sumamente dispuesto, intentando lucir al astado por chicuelinas. Con la muleta inició sentado en el estribo, intentando tapar el molesto defecto del toro de moverse sobre las manos. Con ello logró conseguir mantener el ir y venir a media altura para que la faena no se descompusiera, pero el trasteo no logró transmitir emoción a las ruidosas gradas pamplonesas.

Sin embargo, El fantasma de la espada volvió a aparecer: el torero se Atascó por completo con cuatro pinchazos previos a la estocada contraria. Recibió un aviso y se retiró de nuevo bajo un espeso silencio.

Balance de la tarde

La corrida de Álvaro Núñez dejó un sabor agridulce por su alarmante falta de raza y poder. Mientras su compañero de terna Pablo Aguado logró cortar dos orejas al tercero tras un despliegue de absoluta plasticidad y suavidad. Sin embargo, Borja Jiménez se marchó de la plaza con el casillero vacío, consciente de que sus propias manos y el acero le negaron la gloria en una tarde donde demostró tener el concepto y el valor necesarios para triunfar. (I)

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