El 14 de diciembre de 2024, Isak Andic, fundador de la multinacional textil Mango y una de las mayores fortunas de España, murió al caer por un barranco en la zona de Collbató, cerca de Montserrat (Barcelona). Caminaba junto a su hijo primogénito, Jonathan Andic.
Lo que en un primer momento se presentó como un trágico accidente de montaña se convirtió, meses después, en una investigación por posible homicidio. Los Mossos d’Esquadra y la jueza de instrucción de Martorell, Raquel Nieto, consideran que existen indicios de que la caída no fue fortuita y apuntan a Jonathan como principal investigado.
En el centro de esta trama familiar y económica ha aparecido una figura discreta y hasta entonces casi desconocida fuera de los círculos de la alta burguesía catalana: María Júlia Lüderwaldt (nombre de soltera María Julia Arce Luna, por lo que parece haber accedido a la nacionalidad alemana por matrimonio), una psicoterapeuta de doble nacionalidad ecuatoriana y alemana, de unos 58 años.
Durante más de una década trató a varios miembros de la familia Andic, incluidos el propio Isak y Jonathan, en sesiones de terapia familiar basadas en un psicoanálisis directivo y de confrontación.
Según la investigación, Lüderwaldt no solo intervino en los conflictos personales entre padre e hijo, sino que medió de forma activa en una cuestión patrimonial clave. A mediados de 2024, Jonathan, conocedor de que su padre planeaba crear una fundación benéfica, reclamó una “herencia en vida” de alrededor de 40 millones de euros para desarrollar proyectos empresariales propios.
La sicoanalista es ecuatoriana
La terapeuta, según autos judiciales y testimonios, habría instado a Isak a aceptar esa entrega, llegando incluso a advertirle de que abandonaría la terapia si no lo hacía. Los investigadores examinan si esa presión y el clima de tensión económica pudieron influir, directa o indirectamente, en los hechos.
Lüderwaldt no está colegiada en ningún colegio oficial de psicología o medicina en España, ni se ha localizado registro profesional claro en Ecuador o Alemania. Esta circunstancia le impidió acogerse al secreto profesional cuando declaró como testigo el 30 de junio de 2026.
Sin apenas presencia en internet ni en redes sociales, la única referencia a la terapeuta aparecía en una publicación del Instituto de Bellas Artes de México, donde alude a una conferencia dictada por la “doctora Lüderwaldt, psicoanalista alemana-ecuatoriana” en mayo de 2006 en Barcelona. La difusión de su imagen y su nombre amenaza con socavar una carrera que le ha llevado a tratar a familias de clase y alta y famosos.
Experiencia extrema
Pero el caso Andic ha dado un nuevo giro de tuerca con la declaración, este miércoles 22 de julio, de una testigo que compromete la posición de Jonathan Andic. La testigo, intérprete británica y colaboradora ocasional de la terapeuta de los Andic, Julia Lüderwaldt, ha contado que la terapia familiar contemplaba, entre otras cosas, que padre e hijo vivieran una experiencia extrema en un barranco. Hasta ahora, lo que había trascendido es que Isak y Jonathan habían acudido, solos, a hacer la excursión para hablar de sus problemas.
La mujer reveló que fue ella quien buscó una ruta de montaña a petición de Julia, que quería confrontar a padre e hijo ante una situación extrema como parte de la terapia que llevaba a cabo. La testigo explicó que se decidió finalmente por el Camí de les Feixades y que acompañó a Jonathan Andic a la ruta el 7 de diciembre, o sea una semana antes del fallecimiento.
La investigación ya había constatado, gracias a los dispositivos de lectura de matrículas y localización, que Jonathan Andic había hecho la ruta al menos en dos ocasiones en días previos a la muerte. Según su declaración, cuyo contenido ha avanzado con más detalle La Vanguardia, lo hizo porque quería conocer bien la ruta para hacerla con su padre.

