Entre las 00h00 del viernes 4 de septiembre y la mañana del sábado 5 de septiembre de 2026, Ecuador registró al menos cinco muertes violentas en cuatro provincias. La costa y la Sierra volvieron a ser escenario de ejecuciones, hallazgos de cuerpos y ataques con armas de fuego que dejaron víctimas en Machala, Quito, Jipijapa y Manta.
La jornada comenzó con el hallazgo de dos cuerpos en un terreno baldío del barrio San Martín de Porres, en el sur de Quito, alrededor de las 05:00. Moradores alertaron a la Policía, que acudió al sitio y encontró los cadáveres entre matorrales, sin máculas de sangre ni impactos de bala visibles.
Las autoridades indicaron que se aguardan las autopsias para determinar si se trata de homicidios o de muertes por otras causas, pero el caso fue registrado como muerte violenta en los primeros informes.
Dos horas después, en Machala, provincia de El Oro, un comando en motocicleta ejecutó a José Guillermo Cruz Ramón, bombero del cantón y funcionario del Centro Municipal de Vigilancia y Control.
Cruz Ramón, de 40 años, fue asesinado con 11 disparos cuando salía de su vivienda hacia su lugar de trabajo, alrededor de las 07:00. El ataque, perpetrado en la calle 24 de Mayo, entre las avenidas 25 de Junio y 9 de Mayo, fue calificado por la Policía como un sicariato. La víctima había recibido amenazas previas y contaba con medidas de protección, según informaron fuentes de seguridad.
Cabezas humanas
En la misma provincia de El Oro, la escalada de violencia se manifestó con el hallazgo de tres cabezas humanas en distintos puntos de Machala en menos de 48 horas. Aunque los restos fueron encontrados entre el jueves 3 y el viernes 4, su divulgación y procesamiento ocurrieron durante la jornada del viernes, en medio de un operativo de más de 200 militares desplegados en Puerto Bolívar y otros sectores del cantón. Las autoridades vinculan estos hallazgos con disputas entre bandas criminales por el control de microterritorios y rutas de narcotráfico.
En Manabí, la noche del jueves 3 de septiembre —pero reportada oficialmente el viernes 4—, Byron Antonio González Murillo, ingeniero, fue asesinado dentro de su vivienda en el barrio Las Lajas, al norte de Jipijapa. Dos individuos ingresaron a la casa y le dispararon en varias ocasiones, causándole la muerte en el lugar.
La Policía investiga el móvil del crimen, que podría estar relacionado con ajustes de cuentas o extorsión. En la misma provincia, en Manta, un hombre resultó herido tras un ataque armado en la playa de Los Esteros durante la mañana del viernes 4. La víctima fue trasladada a una casa de salud, pero su identidad y estado no fueron confirmados al cierre de los reportes.
Estos cinco casos se suman a una secuencia de violencia que no da tregua al país. Entre el lunes 1 de septiembre y la mañana del sábado 5, Ecuador acumuló al menos trece muertes violentas reportadas en medios y boletines policiales, con ataques en Guayaquil, Santo Domingo, Los Ríos y Esmeraldas, además de los ya mencionados.
Cifras
Desde el 1 de enero de 2026 hasta el 4 de septiembre, Ecuador registra al menos 5.400 homicidios intencionales, según proyecciones basadas en los 4.882 casos contabilizados entre enero y julio y el promedio diario de 23 muertes violentas reportado por el Ministerio del Interior.
Esta cifra ubica a 2026 como el segundo año más violento de la historia reciente del país, solo por debajo del récord de 2025, cuando en el mismo periodo se registraron 5.295 homicidios.
Aunque la reducción interanual es de aproximadamente 7,8%, los niveles de violencia continúan en un rango crítico, con un promedio de una muerte cada 63 minutos. La percepción de inseguridad, la fragmentación criminal y la disputa territorial entre bandas mantienen al país en un estado de conflicto armado interno que, a 950 días de su declaratoria, no muestra señales de desaceleración.

