Hasta el 3 de septiembre de 2026, la provincia de El Oro ha registrado 62 víctimas decapitadas, según cifras oficiales de la Policía Nacional. En menos de 48 horas, entre el 2 y el 4 de septiembre, tres cabezas humanas fueron halladas en distintos puntos de Machala y Puerto Bolívar, en medio de una escalada de violencia que ha llevado al Gobierno a desplegar más de 200 militares en operativos de control territorial.
Las decapitaciones no son un fenómeno nuevo en El Oro, pero su frecuencia y crudeza han alcanzado niveles sin precedentes. El patrón es similar en la mayoría de los casos: víctimas masculinas, entre 20 y 45 años, ejecutadas con armas de fuego y posteriormente decapitadas con machete o cuchillo. Los restos se abandonan en vías públicas, pasillos de tiendas o sectores de alta circulación, como mensaje de intimidación.
El 22 de agosto, dos hombres fueron asesinados dentro de un taxi en Machala; uno fue decapitado y los atacantes se llevaron la cabeza. El 2 de septiembre, una cabeza fue encontrada en los pasillos de una tienda de descuentos en Puerto Bolívar, otra en la «Y de Tillales» (El Guabo) y una tercera en El Cambio, parroquia de Machala. Dos días después, nuevos restos humanos aparecieron en sectores rurales, completando un ciclo de terror que mantiene a la provincia en estado de alerta permanente.
La Policía maneja varias teorías sobre el móvil. Según el coronel Luis Albiño, jefe policial de El Oro, las decapitaciones responden a un patrón repetido en distintos puntos del país: un mensaje de terror dirigido tanto a organizaciones rivales como a la ciudadanía. Los informes de inteligencia vinculan estos crímenes con la disputa por el control de puertos, rutas de narcotráfico y yacimientos de oro ilegal.
El Oro es un corredor estratégico hacia Puerto Bolívar y la frontera con Perú, lo que lo convierte en un territorio clave para el tráfico de drogas y minerales.
Los Lobos
Las bandas que operan en la provincia son múltiples y fragmentadas. Los Lobos, con alrededor de 8.000 miembros a nivel nacional, son la estructura hegemónica en Machala y Puerto Bolívar. Mantienen alianzas con el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) de México y disputan territorios con Los Choneros, Tiguerones, Lagartos y Latin Kings.
La minería ilegal de oro, que genera millones de dólares mensuales, se ha convertido en un negocio tan rentable como el narcotráfico, financiando la expansión de estas estructuras.
Hasta la fecha, no hay detenidos identificados como responsables directos de las 61 decapitaciones. En agosto, operativos como «Factoría» y «Jericó» arrestaron a 43 presuntos miembros de Los Lobos y Los Choneros en cuatro provincias, incluido El Oro, con apoyo de la DEA y el Comando Sur de EE. UU.
Entre los detenidos figuran dos objetivos de alto valor, «CC» y «León», presuntos operadores logísticos de Los Lobos, aunque no se ha confirmado su vinculación con las decapitaciones.
La Fiscalía de El Oro mantiene abiertas 61 carpetas de investigación por homicidio con agravante de decapitación, pero ninguna ha avanzado a etapa de juicio por falta de identificación plena de autores. Mientras tanto, la provincia cerró agosto como la de mayor tasa de homicidios del país, con 735 muertes violentas entre enero y septiembre.
Analistas advierten que la reducción interanual de homicidios en Ecuador (−7,9% entre enero y julio 2026 vs. 2025) oculta una geografía más amplia de violencia: en 2026 hay asesinatos en 138 de los 221 cantones del país, frente a 112 en 2025. El Oro es el epicentro de esta crisis, donde el conflicto armado interno, a 950 días de su declaratoria, no muestra señales de desaceleración.

