En un despliegue de inteligencia y seguimiento urbano, las fuerzas del orden localizaron y capturaron a Jacobo Bucaram Pulley, hijo del expresidente Abadalá Bucaram Ortiz, en la jurisdicción de Guayaquil. Su detención responde de forma directa a un requerimiento formal de cortes federales de los Estados Unidos, las cuales mantienen abiertas investigaciones de alto perfil por presuntos delitos transnacionales.
El ministro del Interior, John Reimberg, ratificó el procedimiento a través de canales oficiales: «No hay privilegios, no hay intocables y no hay espacio para la impunidad». Además, aseguró que el Ministerio del Interior ya se encuentra tramitando el envío de los implicados hacia territorio estadounidense.
Historial judicial local
Este proceso de extradición internacional ocurre apenas semanas después de que Jacobo Bucaram recibiera un duro revés judicial en el ámbito local. El pasado 9 de septiembre de 2026, un Tribunal de Garantías Penales dictó una condena ejecutoriada de 9 años y 4 meses de prisión en su contra, tras hallarlo culpable del delito de delincuencia organizada dentro del denominado «Caso Pruebas COVID-19».
Dicha investigación determinó su participación en el financiamiento y comercialización ilegal de unas 21,000 pruebas rápidas de detección y mascarillas adquiridas con sobreprecio durante la peor etapa de la emergencia sanitaria en Ecuador.
Próximos pasos
Las autoridades ecuatorianas informaron que se han legalizado las detenciones correspondientes para dar paso a la entrega de los requeridos. Aunque la Notificación Roja de Interpol viabiliza la retención inmediata, el traslado definitivo a los Estados Unidos quedará sujeto al cumplimiento de los protocolos bilaterales de extradición y asistencia jurídica internacional entre ambos países en los próximos días. (I)
