En una jornada de máxima tensión institucional, el presidente de la República, Santiago Peña, dimitió este jueves a la jefatura de Estado. El mandatario, quien asumió en agosto de 2023, se vio forzado a dar un paso al costado tras perder de forma fulminante el respaldo de su propio partido (Partido Colorado) y ante la inminencia de una destitución por la vía del juicio político en el Poder Legislativo.
El detonante: El colapso de Ueno Bank
La caída del mandatario comenzó con la intervención del Banco Central del Paraguay (BCP) a la entidad digital Ueno Bank, debido a graves problemas de solvencia y desvíos crediticios.
- El impacto: La clausura del banco congeló los ahorros de tres millones de usuarios (casi la mitad de la población del país).
- Fondos públicos en riesgo: La institución administraba alrededor de 850 millones de dólares en fondos del Estado, incluyendo recursos del Instituto de Previsión Social (IPS) y jubilaciones.
- Conflicto de intereses: Peña enfrentaba duras acusaciones de corrupción debido a que fue accionista de Ueno Holding hasta el año 2025, manteniendo nexos comerciales con el grupo controlador mientras ya ejercía la presidencia.
Aislado por su propio partido
Aunque inicialmente el Poder Ejecutivo descartó los rumores de dimisión, la presión política se volvió insostenible cuando el expresidente y líder del Partido Colorado, Horacio Cartes, anunció que la bancada oficialista daría luz verde al juicio político. «No estaremos del lado del latrocinio de los fondos públicos», sentenció Cartes mediante redes sociales, retirándole el piso político a su antiguo delfín.
En las calles, la situación derivó en protestas masivas de ahorristas damnificados que exigían la devolución de su dinero, marchas que fueron fuertemente reprimidas por fuerzas policiales en Asunción.
Un mensaje de despedida
A través de un video oficial publicado en su cuenta de X, Peña manifestó que el país atraviesa «uno de los momentos más difíciles» y aseguró que «la República debe siempre estar por encima de cualquier persona». Con este movimiento, el economista de 47 años evita la deshonra de una destitución parlamentaria directa.
La línea de sucesión
De acuerdo con reportes preliminares de medios locales, la intención del oficialismo es activar los mecanismos constitucionales de sucesión para que el actual vicepresidente, Pedro Alliana, asuma la presidencia del país. En las próximas horas, el Congreso deberá sesionar de forma extraordinaria para formalizar el traspaso de mando y buscar contener una crisis financiera que amenaza la estabilidad económica de Paraguay
