Editorial de diario El País
Madrid, España
La Dama de Hierro no dejó indiferente a nadie. Como primera ministra, despertó las pasiones más fervorosas y los odios más intensos, y esa emoción polarizadora sigue presente al juzgar su legado. De lo que no cabe duda es de que su huella ha marcado no solo sus 11 años de mandato, sino la agenda de tres décadas. La creencia de que una nación solo puede prosperar con personas libres y con libertad económica, la insistencia en la responsabilidad individual y en la firmeza de las democracias frente a las agresiones conforman lo más aplaudido de la herencia ideológica delthatcherismo.
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