Bernardo Tobar
Quito, Ecuador
Leoncio y Tristón, inolvidables personajes de fábula infantil, representaban las dos caras opuestas de la actitud frente al dilema humano: el primero caminaba erguido, jovial, veía al vaso lleno, la oportunidad, y saboreaba de antemano los beneficios de las aventuras que estaba a punto de emprender; el otro ni siquiera percibía el vaso, se vaticinaba toda suerte de infortunios y andaba jorobado bajo el peso de su fracaso hipotético. Leoncio la pasaba en grande, sacando siempre algo de provecho, mientras que Tristón, afianzado en sus sombrías predicciones, terminaba siempre echándole la culpa a su mala suerte.
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