diablada

diablada
Miles de jóvenes vestidos de diablos llegan al parque central de Pìllaro, en Tungurahua, a celebrar la fiesta de año nuevo, desde el mediodía del 1 de enero de 2015. La diablada, una tradición que data desde la Colonia, dura seis días. Los jóvenes exhiben unas máscaras espectaculares, las mejores del país en su género, hechas de papel engomado, con dientes y cachos de animales. Los diablos traen capas, pelucas, fuetes y animalitos vivos o muertos en la mano, que usan para asustar a los mirones.

La tradición de la “diablada” exige que quien se disfrazó una vez tendrá que bailar los doce años siguientes, sino quiere pasar las da Caín. Por el contrario cumplir con el rito trae buena fortuna. Foto de API