Guayaquil, Ecuador
Son tantos temas que debo abordar que necesariamente requieren, cada uno un artículo. Para no aburrirles me veo obligado a echar mano del cajón de sastre.
Las noticias están inundadas de crónica roja, muertes por ahí, secuestros por acá, cuerpos desmembrados en saquillos, cabezas colgadas, masacres a familias enteras, etc. todas esas noticias truculentas pensábamos que sólo ocurría en México, pero por desgracia eso ocurre a diario en nuestro país.
Uno de los titulares de nuestra prensa señala: “Alias Piña habría confesado el asesinato de una mujer”; alias Piña es un niño de apenas 15 años, en su testimonio declaró que había participado, en al menos tres asesinatos. Uno de ellos correspondía al de una mujer cuyo cuerpo fue hallado en un saco de yute.
En un operativo policial allanaron una vivienda utilizada por niños y adolescentes, se encontró armas de fuego, drogas y panfletos extorsivos; además, fueron aprehendidos 11 menores de edad, entre ellos 4 niñas entre 12 y 17 años.
En la mayoría de operativos militares y policiales ya no es novedad encontrar como parte de estas bandas criminales a niños y adolescentes, en su mayoría marginales, los llamados “nini”, es decir ni trabajan, ni estudian. Aquí cabe una pregunta: ¿Qué hacen las autoridades de las organizaciones que tienen la responsabilidad de velar por el bienestar de la niñez y de la adolescencia del país y la sociedad misma que debe coadyuvar en la formación de estas verdaderas víctimas del sistema?
Todos los medios informan: “8000 militares llegan a Guayaquil como parte del Plan Ofensiva Total”, no hay que olvidar que “guerra avisada no mata gente”.
Otro de los temas que son noticia permanente es sobre la justicia, los jueces de los más altos organismos se enfrentan sin disimulo por los puestos directivos; igual, aterra ver que otros pretenden atornillarse en puestos que llegaron sin que se considere su pasado siniestro, lo más grave es que ni siquiera se inmutan. Como señala Lolo Echeverría en su artículo “La justicia en el banquillo”: “Somos un país desgraciado de acuerdo con la frase lapidaria de El Talmud: Desgraciada la generación cuyos jueces merecen ser juzgados”.
La corrupción parece un mal endémico en el país; igual la impunidad, a nadie le preocupa que individuos jóvenes, de la noche a la mañana, hayan amasado grandes fortunas, sin saber su origen, manejan vehículos de alta gama, compran palacetes en urbanizaciones exclusivas y hasta aparecen en las páginas sociales dándose la gran vida y paseándose por el mundo entero. La gente se pregunta: ¿dónde están los organismos de control? Bien gracias.
La incursión de una banda criminal en la exclusiva isla Mocolí es tema principal en las redes sociales, sobre todo ha salido a flote, lo que era secreto a voces, “las muñecas de la mafia”, mujeres guapas que supuestamente oficiaban de modelos, modeladas por el bisturí y que se las identificaba como influencers, que en la degradación moral en que vivimos, desgraciadamente, pasan a ser referentes de una juventud que ha perdido el norte.
Un tribunal cubano, ha condenado a 34 años de cárcel a 6 cubanos que protestaron pacíficamente por los apagones que sufre la isla desde hace meses, cortes que duran hasta 20 horas diarias.

Para terminar con este primer Cajón de Sastre del año, no podemos dejar por alto a un personaje impredecible como Donald Trump que debe ser reconocido como el Gran Emperador del mundo, ni Napoleón, ni Julio César tuvieron tanto poder.
