El Reino Unido atraviesa su tercera ola de calor del año, tras las de mayo y junio, con temperaturas previstas de hasta 36°C este jueves y el viernes en algunos puntos de Inglaterra, donde las autoridades sanitarias piden tomar precauciones ante los riesgos para la salud.
La Oficina Meteorológica (Met) indicó que el calor, que empezó hace unos días y ha ido en aumento, disminuirá hacia el fin de semana, aunque la semana próxima las temperaturas se mantendrán en torno a los 28 grados, sobre todo en el sur del país.
A diferencia de los dos periodos previos de calor extremo, no se espera que en esta ocasión se bata un récord de temperatura.
Hasta ahora, la máxima temperatura jamás registrada para un mes de julio -y que, además, es el valor máximo absoluto- es de 40,3°C alcanzados el 19 de julio de 2022 en Coningsby, Lincolnshire (noreste de Inglaterra).
En la primera ola de calor, se marcó un récord para mayo con 35,1°C computados el día 26 de ese mes en Kew Gardens, en el oeste de Londres.
En la segunda ola, Lingwood, en el condado oriental de Norfolk, alcanzó la máxima más alta para un mes de junio, al llegar a los 37,7°C el día 26.
Las autoridades sanitarias recomiendan tomar precauciones para combatir el calor, especialmente entre la población más vulnerable, y advierten de los riesgos de nadar en aguas muy frías, después de que varias personas murieran ahogadas en los anteriores episodios cálidos.
Tampoco se descartan incidencias en el transporte, dado que las elevadas temperaturas provocaron en el pasado la suspensión de numerosos servicios de ferrocarril por problemas con la dilatación de las vías y la conexión eléctrica.
El ‘Financial Times’ informa además de que Eurostar, gestora del servicio ferroviario que conecta Francia e Inglaterra por el canal de la Mancha, ha modificado los requisitos técnicos de sus nuevos trenes para que puedan operar con temperaturas de hasta 55°C, frente al límite anterior de 45°C, al considerar que episodios de calor extremo como los registrados este año podrían ser cada vez más frecuentes en el Reino Unido y Europa. EFE (I)
