Tomás Rufo arrasa en Pamplona y cierra San Fermín con cuatro orejas

PAMPLONA 14/07/2026.- El diestro Tomás Rufo durante el último festejo de abono de los Sanfermines 2026, este martes en Pamplona. EFE/ Villar López

La Feria del Toro de Pamplona encontró un cierre a la altura de su exigencia. El broche de oro lo dio Tomás Rufo que conquistó la plaza con una actuación arrolladora, sustentada en el temple, el mando y una capacidad extraordinaria para administrar las embestidas de dos importantes toros de JandillaCuatro orejas resumieron una tarde en la que el torero de Pepino no dejó escapar una sola posibilidad.

Vestido de azul azafata y oro, el torero toledano desató la locura en el coso navarro tras firmar dos obras rotundas ante un excelente lote de Jandilla, logrando salir a hombros de manera apoteósica por la Puerta del Encierro.

El tercero: Éxtasis con «Castigado» (Dos orejas y vuelta al ruedo al toro)

El triunfo comenzó a fraguarse en el tercero de la tarde, un astado serio y armónico de nombre «Castigado». Rufo no se guardó nada y recibió al ejemplar de rodillas en los medios, rompiendo la tensión inicial con un emocionante pase cambiado por la espalda.

En la faena de muleta, el de Jandilla desbordó clase, fijeza y una profunda transmisión. El diestro de Pepino lo entendió a la perfección; cuajó series rotundas sobre la mano derecha con un mando y una ligazón milimétricos. Aunque por naturales el tono bajó ligeramente, el conjunto tuvo una intensidad arrolladora.

Ya para el desenlace, tras espaciar bien los tiempos y someter al bravo animal, Rufo recetó una estocada inapelable. El público rugió exigiendo los máximos trofeos: dos orejas de ley para el torero y una merecida vuelta al ruedo para el extraordinario ejemplar en el arrastre. Durante la apoteósica vuelta al ruedo de Rufo, se vivió un momento insólito cuando un aficionado de las peñas, entregado, le lanzó su propia prótesis ortopédica en señal de admiración.

El sexto: Rotundidad para cerrar la feria (dos orejas y petición de rabo)

Con la Puerta Grande ya asegurada, Rufo se enfrentó al cierraplaza, «Oyente», un imponente toro negro de 580 kilos. Lejos de aliviarse, el toledano ofreció una versión sumamente torera, templada y relajada.

Durante el recibo y el trasteo, el diestro recibió al toro con delicadas verónicas que marcaron el rumbo estético de la lidia. Frente a la muleta, el animal repitió con codicia y fijeza. Rufo volvió a conectar con el tendido pamplonés mediante series a pies juntos y una nueva tanda de rodillas que hizo crujir los olés en las gradas. Hubo pasajes de enorme profundidad, aprovechando la enclasada embestida del de Jandilla.

Para el colofón, dio una estocada fulminante y en todo lo alto desató el delirio colectivo. Los pañuelos blancos inundaron la plaza pidiendo incluso el rabo. El palco concedió las dos orejas reglamentarias, certificando un balance impecable de cuatro apéndices en su esportón.

Con esta actuación histórica, Tomás Rufo eclipsó a sus compañeros de cartel Juan Ortega y Andrés Roca Rey, quienes cortaron una oreja cada uno— y se encumbró indiscutiblemente como el nuevo rey del coso pamplonés en el cierre de San Fermín. (I)

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