El 31 de agosto de 2026 cierra un ciclo de quince años. Tim Cook, de 65, deja de ser consejero delegado de Apple. Mañana, 1 de septiembre, el cargo pasa a John Ternus, hasta ahora vicepresidente sénior de ingeniería de hardware. Es el primer relevo en la cúpula desde que Cook sustituyó a Steve Jobs en agosto de 2011.
Cook no se marcha. Será presidente ejecutivo del consejo y, según Bloomberg, seguirá ocupándose de las relaciones con la Casa Blanca y con el Gobierno chino. En un memorándum interno difundido por 9to5Mac escribió: “Hoy es mi último día como CEO de Apple. Es un momento que siempre supe que llegaría, y aun así me cuesta creer que haya llegado”. Añadió que no se va de la compañía, sino de un puesto que ha amado, y que entrega el timón “a alguien tan brillante, maravilloso y capaz como John”.
Bajo su mandato Apple pasó de unos 350.000 millones de dólares de valoración a cifras que oscilan entre 4,5 y casi 5 billones, según las cuentas del día. Llegaron el Apple Watch, los AirPods, Apple TV+, los chips propios de la serie M y el ecosistema de servicios que hoy pesa tanto como el hardware. También se consolidó la imagen de empresa celosa de la privacidad, aunque el retraso de Apple Intelligence y de Siri ha sido el gran reproche de los últimos dos años.
Ternus es un hombre de producto, no de servicios. Ha estado detrás de MacBook, iPad y de la base de hardware de Apple Intelligence. Mark Gurman, de Bloomberg, ha escrito que el nuevo CEO cree que hace falta un sacudón de diseño. Su primera prueba pública será el evento del 9 de septiembre, titulado “Surprise and Shine”. Cook no saldrá en escena. Se espera la gama iPhone 18 y, si los rumores se cumplen, el primer iPhone plegable.
En X, Cook cerró el día con un mensaje breve: el cargo cambia mañana; el apego a la comunidad Apple, no. El relevo es ordenado. El reto —inteligencia artificial, precios al alza por la memoria y una China cada vez más delicada— empieza el martes.

