Al menos trece muertes violentas por sicariatos desde las 00h00 de este lunes

Masacre en Portoviejo· Cinco fallecidos y dos heridos tras ataque armado durante fiesta popular y religiosa.

Desde las 00h00 del lunes 31 de agosto de 2026 hasta la noche del miércoles 2 de septiembre, Ecuador volvió a registrar una secuencia de homicidios múltiples, sicariatos y hallazgos de cadáveres que confirman el patrón dominante de la crisis de seguridad: ataques planificados, con armas de fuego, en espacios públicos o al interior de viviendas, atribuidos de forma preliminar a pugnas entre grupos delictivos organizados.

El litoral —sobre todo Guayaquil, Durán y Manabí— concentró los hechos de mayor impacto mediático, pese a la vigencia del estado de excepción.

No existe, al cierre de esta nota, un parte nacional único del Ministerio del Interior que enumere todas las muertes violentas de estas 68 horas. Lo que sí está documentado por Policía, Fiscalía y medios locales es una cadena de atentados con varias víctimas, algunos ejecutados por sujetos que se hicieron pasar por agentes o que llegaron por el estero.

Lunes 31 de agosto: la madrugada en Pascuales y el triple crimen en Manabí

A las 04h00 del lunes, en el distrito Pascuales, al norte de Guayaquil, cuatro hombres armados dispararon contra un grupo que bebía en la acera, frente a una vivienda. Murieron dos hombres y una mujer; una adolescente resultó herida.

Una patrulla había advertido dos veces a los reunidos que se metieran a la casa. No lo hicieron. El ataque formó parte de una oleada que, en las 24 horas previas, dejó al menos 11 personas asesinadas en distintos puntos de Guayaquil.

Esa misma jornada, la noche del lunes, una vivienda de la parroquia Colorado, en Manabí, fue el escenario de un triple homicidio. Según la Policía, los agresores llegaron vestidos como agentes, dijeron que iban a un allanamiento y, una vez adentro, dispararon. Las víctimas identificadas fueron Ana Pin Carrión, de 42 años; su esposo Franklin Murillo Delgado, de 44, barrendero de una empresa de limpieza del Municipio de Montecristi; y George Boris Manzaba Zambrano, de 40, guardia de seguridad oriundo de Calceta. Ninguno tenía antecedentes penales. En el mismo distrito se reportó, además, el asesinato a tiros de un hombre y una mujer en la parroquia La Aurora. Agosto cerró como el segundo mes más violento del año en el distrito Manta-Montecristi-Jaramijó, que ya sumaba 357 homicidios en 2026, el 43 % de los de Manabí.

En paralelo, noticieros del 31 de agosto difundieron un sicariato en el terminal de Durán, con al menos dos personas baleadas. El cantón vecino de Guayaquil sigue siendo uno de los focos más letales de la Zona 8.

El fin de semana inmediato anterior —fuera del recorte horario pedido, pero parte del mismo pulso criminal— había dejado el hallazgo de cinco hombres maniatados y estrangulados dentro de un Chevrolet Corsa en las calles 29 y Capitán Nájera (Suburbio de Guayaquil) y la masacre de cinco personas durante una fiesta religiosa en La Subidita al Cielo, Portoviejo. Esos casos ilustran la continuidad, no el inicio, de la racha.

Martes 1 de septiembre: motos, adolescentes y disputa territorial en el Suburbio

Hacia las 23h30 del martes, en las calles 49/50 y Rosendo Avilés, en el Suburbio de Guayaquil (distrito Portete), sujetos en motocicletas dispararon contra tres personas que conversaban frente a una casa. Una murió en el hospital; otras dos quedaron heridas. El coronel Carlos Fuertes, jefe del distrito, vinculó el hecho a una pugna por microtráfico entre las estructuras Fatales y Freddy Krueger. El fallecido tenía antecedentes. La Policía aisló a dos adolescentes de 16 y 17 años como presuntos implicados y detuvo a un joven de 19.

Ese mismo día, en el Guasmo Sur, una redada en una discoteca de la cooperativa Reina del Quinche dejó 11 aprehendidos —ocho con antecedentes— investigados por posibles nexos con Freddy Krueger. No hubo muertos en ese operativo, pero confirma la misma geografía criminal.

Miércoles 2 de septiembre: masacre por el estero en la 50 y Sedalana

En la mañana del miércoles, en las calles 50 y Sedalana, otra vivienda del Suburbio —esta vez junto al estero— fue atacada. Murieron dos hombres y dos mujeres. Los agresores habrían llegado en lanchas. Dos menores que estaban en la casa sobrevivieron; un adulto quedó herido. El coronel Fuertes confirmó que inteligencia e investigación trabajan para identificar a los autores. El hecho se sumó, en menos de 24 horas, al sicariato de la noche anterior en el mismo distrito.

Los casos del 31 de agosto al 2 de septiembre no son “hechos aislados”. Repiten modalidades ya descritas por la Policía y el Ministerio del Interior en los informes que sustentan el estado de excepción: sicariato selectivo, homicidios múltiples en vía pública o en domicilios, uso de motos y ahora de lanchas, impersonación de uniformados y víctimas que a veces no tienen ficha delictiva (como el matrimonio y el guardia de Colorado) y otras sí. El 95 % de los asesinatos del país se asocia a violencia criminal.

Guayaquil, Manta, Quito y Machala siguen encabezando el ranking de ciudades con más homicidios en lo que va de 2026. El Oro, y en particular Machala, es la provincia que más ha empeorado respecto a 2025. Guayas sigue siendo el epicentro absoluto.

Entre el 1 de enero y el 31 de julio de 2026, el Ministerio del Interior contabilizó 4.882 homicidios intencionales en Ecuador, frente a 5.295 en el mismo lapso de 2025: una reducción de cerca del 7,8 %, insuficiente para sacar al país del segundo peor arranque de año de su historia reciente. El promedio se mantiene en torno a 23 muertes violentas por día (una cada 63 minutos). Junio (693) y julio (704) ya superaron los conteos de esos mismos meses de 2025, el año récord, que cerró con 9.216 homicidios. No hay cifra oficial consolidada publicada al 2 de septiembre que sume agosto y los dos primeros días de septiembre; si el ritmo diario de 23 se sostuvo en agosto, el acumulado enero–2 de septiembre superaría las 5.600 muertes, todavía por debajo del ritmo de 2025 pero muy por encima de cualquier año anterior a la crisis. Guayas concentró 2.028 de los 4.882 casos hasta julio; Manabí, 705; El Oro, 634; Los Ríos, 558. En ese mismo período fueron asesinados 345 menores de edad, un máximo histórico para siete meses. La baja nacional es real en el agregado, pero desigual: 79 cantones vieron subir los homicidios respecto a 2025, y las masacres de estos tres días muestran que el aparato de sicariato y las disputas territoriales no se han detenido.

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