Esta semana llegó a las salas de Ecuador La guerra de los últimos (The Dog Stars), la nueva película de Ridley Scott. El veterano director de Alien, Blade Runner y Gladiator vuelve a la ciencia ficción con una historia postapocalíptica más contemplativa que espectacular, basada en la novela de 2012 de Peter Heller.
El filme, de casi dos horas, se ambienta en 2035, una década después de que una pandemia de gripe casi extinga a la humanidad. Hig (Jacob Elordi), piloto y mecánico, sobrevive en un aeródromo abandonado de Colorado junto a su perro Jasper y a Bangley (Josh Brolin), un exmarine paranoico y armado hasta los dientes. Su rutina de vigilancia y sobrevivencia se quiebra cuando Hig capta una misteriosa transmisión de radio. Decide volar más lejos en su vieja Cessna amarilla, en busca de algo que ya casi no cree posible: otros seres humanos decentes.
En el camino aparece Cima (Margaret Qualley), una joven médica, y su padre Pops (Guy Pearce), un ex Navy SEAL. Lo que empieza como un thriller de supervivencia se convierte también en una historia de duelo, soledad y un romance frágil. Scott evitó zombis y mutantes; quería “luz” en medio de la ruina, no otra copia de The Road o World War Z.
El elenco es sólido. Elordi, que reemplazó a Paul Mescal por conflictos de agenda, aporta una presencia física y un silencio elocuente. Brolin encarna al sobreviviente endurecido. Qualley y Pearce dan humanidad al segundo acto. Allison Janney y Benedict Wong completan el reparto en papeles menores pero memorables. La fotografía de Erik Messerschmidt (Italia dobló a Colorado) es el mayor acierto visual: paisajes desolados, cielos enormes y un avión que parece el último vínculo con el mundo anterior.
Taquilla
Rodada en 2025 principalmente en Italia (Friuli, Cansiglio, Abruzzo y estudios cerca de Roma), la película costó entre 70 y 110 millones de dólares, según las fuentes. Se estrenó el 20 de agosto en Londres y el 28 en Estados Unidos. En Hispanoamérica llegó a finales de agosto; en Ecuador está en cartelera esta semana.
La crítica ha sido tibia. Rotten Tomatoes la sitúa en 39 %: muchos destacan lo bello de las imágenes y lo irregular del ritmo. Unos la ven como el mejor Scott desde The Martian; otros, como un viaje somnoliento por un género ya agotado. En taquilla no despegó: unos 20 millones de dólares en todo el mundo frente a un presupuesto alto.
Aun así, La guerra de los últimos interesa precisamente por lo que no promete. No es un festín de acción constante. Es un western aéreo, una elegía por lo perdido y una pregunta simple: cuando casi no queda nadie, ¿vale la pena seguir siendo humano?
