El mercado internacional de la energía experimentó una jornada de alta volatilidad este lunes. El crudo West Texas Intermediate (WTI), referente para el mercado estadounidense y americano, subió un 4,23% para cerrar en un precio oficial de 104,28 dólares por barril. De forma paralela, en Londres, el crudo Brent (referencia para Europa) avanzó un 3,36% alcanzando los 108,10 dólares por barril, consolidando el temor global a una crisis de desabastecimiento.
Jaque a las rutas marítimas internacionales
El catalizador principal de este vertiginoso rally alcista ha sido el avance militar de los rebeldes hutíes de Yemen, quienes tomaron el control total del estrecho de Bab al Mandeb, una de las arterias de navegación más críticas del planeta que conecta el mar Rojo con el golfo de Adén.
La toma de esta vía ocurre en el peor momento posible para los mercados energéticos, dado que el tránsito por el estratégico estrecho de Ormuz ya se encontraba bloqueado de forma previa. La acumulación de cuellos de botella en estas zonas logísticas clave ha encendido las alarmas entre operadores de materias primas y grandes refinerías ante la inminente reducción en la disponibilidad física de crudo.
Ataques a la infraestructura saudí reducen la oferta
A la inestabilidad en las rutas marítimas se sumó un factor de corte de producción terrestre de alto impacto: Arabia Saudí se vio obligada a cerrar de manera preventiva su oleoducto Este-Oeste. Esta infraestructura clave cuenta con capacidad para bombear aproximadamente siete millones de barriles diarios hacia los mercados internacionales (cerca del 4% de la oferta mundial), pero fue blanco de severos ataques con drones durante el fin de semana.
En el plano político, el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, responsabilizó directamente a Irán por financiar y facilitar estas agresiones contra la infraestructura saudí. Por su parte, el Ministerio de Exteriores de Teherán negó rotundamente cualquier participación en el incidente. En medio del fuego cruzado de acusaciones, el gobierno de Omán confirmó que la reunión de emergencia pactada con los países del Consejo de Cooperación del Golfo (CCG) para reabrir parcialmente las rutas de navegación fue pospuesta de manera indefinida.
Impacto desigual en los países exportadores
Aunque los precios altos del petróleo suelen representar un alivio financiero inmediato para las naciones exportadoras, los analistas advierten que los beneficios reales no se distribuirán equitativamente. [1]
Países productores como Ecuador —cuyo Presupuesto General del Estado se fijó muy por debajo de los precios actuales— verán un incremento nominal en el valor de sus crudos marcadores Oriente y Napo. Sin embargo, expertos locales apuntan que el país no podrá capitalizar plenamente esta bonanza debido al «castigo» o descuento comercial que sufre su crudo pesado, sumado a recientes problemas operativos internos que han mermado su volumen de bombeo diario. A su vez, los altos precios internacionales encarecen las importaciones de combustibles derivados como el diésel, lo que podría presionar al alza los niveles de inflación local.
El mercado permanece en vilo, supeditado a la duración de los bloqueos de transporte marítimo y a una eventual escalada armada en la región que altere de forma permanente las cuotas de suministro global. (I)
