La democracia debe tener el control de la IA, advierten los científicos Premio Princesa de Asturias

Los premiados con el Premio Princesa de Investigación Científica y Técnica (de izq a dcha) David Klenerman, Shankar Balasubramanian y Pascal Mayer llegan a Oviedo este lunes, antes de la ceremonia que tendrá lugar el próximo viernes 23 de octubre en el Teatro Campoamor de la ciudad. EFE/ Eloy Alonso

La democracia y la sociedad tienen que tener control sobre la inteligencia artificial (IA) porque se trata de una herramienta que «puede ser buena o mala» dependiendo de quién la domina, advirtió este martes el biofísico francés Pascal Mayer, uno de los galardonados este año con el Premio Princesa de Investigación Científica y Técnica.

Mayer y los químicos británicos David Klenerman y Shankar Balasubramanian mantuvieron un encuentro con la prensa en la ciudad española de Oviedo, norte del país, tres días antes de recoger el galardón que se les concedió por su desarrollo de la secuenciación rápida del ADN en el año 2000, en el que además de hablar de los avances logrados en su campo se centraron en el desafío de la IA.

La IA «va a ser muy buena para la ciencia», pero entraña peligros para el conjunto de la sociedad porque «por ahora lo único que piensan (quienes la dominan) es en ganar dinero», avisó Mayer.

Balasubramanian coincidió con su compañero y pidió que la ética esté presente en el uso y el desarrollo de la IA como lo está en la genética, pero también resaltó que el aprendizaje automático y la IA resultan de especial utilidad a la hora de detectar pautas en los datos complejos que ofrece el estudio del genoma.

Por su parte, Klenerman aclaró que los científicos experimentales como ellos no van a ser sustituidos por la IA, al menos «de momento», porque un experimento requiere de demasiadas fases de prueba y confirmación como para prescindir de humanos.

Los tres investigadores serán reconocidos este viernes con el Premio Princesa por su desarrollo de un modelo de secuenciación del ADN, que es el más empleado en la actualidad al ser mucho más rápido y barato que los anteriores, y Mayer admitió que ya utilizaban algoritmos de IA en el año 2000 para analizar los datos que ofrecía la secuenciación.

Balasubramanian no cree que las actuales herramientas de IA hubieran servido de mucho en el momento en el que desarrollaron el modelo por el que ahora reciben el Premio Princesa, porque aún no contaban con datos «del tipo de complejidad de los de ahora», y por ello coincidió con sus compañeros en que las necesidades de análisis de datos la investigación y la capacidad técnica de la IA «confluyen» en el momento actual, lo que constituye una oportunidad para el avance científico.

Democratizar la secuenciación del ADN

Uno de los motivos por los que el jurado decidió entregar el Premio Princesa de Asturias a los creadores de la secuenciación rápida del ADN es que su método posibilitó secuenciar un genoma humano completo en un día y de una forma «miles de veces más económica».

Esta reducción de costes logra que la mayoría de los laboratorios de todo el mundo se puedan permitir el ‘hardware’ necesario para secuenciar, como explicó Balasubramanian.

Pero aunque la tecnología comercial haya reducido costes, Mayer destacó que no se trata solo de una cuestión económica, sino que la falta de acceso a la secuenciación del ADN -que puede ser clave para tratar enfermedades genéticas- en algunos lugares del mundo es ante todo un problema de inexistencia de instalaciones a las que los pacientes puedan acudir en países en conflicto.

Internacionalización de datos

El trío de investigadores también hizo hincapié en la importancia de que la información ofrecida por la secuenciación del ADN alrededor del mundo se comparta entre países para enfrentar casos de enfermedades genéticas raras.

Para Klenerman lo ideal es que «todo el mundo en el planeta tenga la posibilidad de secuenciar el ADN» porque, como señala su compañero Balasubramanian, «si hay más de un paciente todo se vuelve mucho más fácil».

Lo explican con cómo la secuenciación del genoma permitió identificar la variante SARS-CoV2 durante la pandemia mundial de covid-19 y, a través de la coordinación de datos a nivel internacional, se pudieron detectar y monitorizar a cientos de miles de pacientes y establecer un sistema de control sanitario mundial que permitió, a su vez, obtener nuevas generaciones de vacunas.

Tras obtener reconocimiento mundial con la secuenciación rápida del genoma al inicio de siglo, en la actualidad, según detallaron a los periodistas, Mayer está trabajando en la inducción de genes para contrarrestrar enfermedades raras, Shankar dedicó los últimos años a la investigación y la explicación de las infrecuentes estructuras de ADN de hélice cuádruple, que podría influir en el cáncer, y Klenerman está centrado en descubrir cuál es el desarrollo genético que conduce al cerebro a enfermedades como el alzhéimer y el párkinson EFE

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