Muralistas honran a los difuntos en Bolivia

La artista Mille Bitten posa frente a un mural en el cementerio general durante el festival 'Ñatinta 2026' este lunes, en La Paz (Bolivia). El tránsito entre la vida y la muerte y la tradición andina que conmemora a los difuntos en Bolivia en noviembre son honrados por muralistas de cinco países suramericanos que con su arte han convertido el cementerio patrimonial de la ciudad de La Paz en una galería al aire libre. EFE/ Luis Gandarillas

El tránsito entre la vida y la muerte y la tradición andina que conmemora a los difuntos en Bolivia en noviembre son honrados por muralistas de cinco países suramericanos que con su arte han convertido el cementerio patrimonial de la ciudad de La Paz en una galería al aire libre.

El encuentro se denomina ‘Ñatinta’ y desde el pasado viernes y hasta este martes reúne en Bolivia a una docena de artistas de Argentina, Brasil, Ecuador, Chile y Bolivia, dijo a EFE Magda Rossi, integrante del Colectivo Perrosueltos, organizador de la muestra.

«El objetivo del ‘Ñatinta’ desde siempre, ya son más de diez años que estamos interviniendo en el cementerio, es valorizar el patrimonio intangible de la cultura y la cosmovisión andina vinculada a Todos Santos y a las ñatitas», explicó.

La creencia boliviana es que las almas de los difuntos llegan cada 1 de noviembre a mediodía para visitar a sus familiares y servirse la comida y bebida que les dejan en unos altares especiales, y son despedidas en medio de rezos al día siguiente.

Además, el 8 de noviembre, en algunas regiones se celebra a las ñatitas, las calaveras humanas llamadas así porque no tienen nariz, con la creencia de que cumplen deseos de protección y prosperidad.

El desafío para los muralistas es «rescatar diferentes elementos iconográficos de sincretismo» y otros detalles presentes en estas festividades bolivianas y en el Cementerio General de La Paz, que desde 2016 acoge la actividad, mencionó Rossi.

«La idea es que ellos puedan, desde su perspectiva personal, interpretar la temática de la vida y la muerte y plasmarla en los murales», agregó.

El nombre ‘Ñatinta’ hace alusión a las ñatitas, explicó a EFE el artista boliviano Puriskiri, integrante de Perrosueltos.

Un espacio poco habitual

Puriskiri destacó el «gran  logro» de llegar a la undécima edición del encuentro y de poder hacer arte urbano en un espacio «poco habitual» como un cementerio.

La finalidad también «es poder embellecer el camposanto, crear un museo a cielo abierto, tener esta democratización del arte y compartir el talento de todas las personas que se han postulado en estos años al festival», explicó.

Declarado en 2018 Patrimonio Histórico y Arquitectónico de La Paz, el Cementerio General está lleno de nichos, mausoleos, esculturas, memoriales y también de las obras creadas en el ‘Ñatinta’.

Entre los artistas participantes este año está la boliviana Dayme Paymal, con una evocación del enlace generacional mediante el trenzado del cabello de las mujeres aimaras.

La artista dijo a EFE que el festival es «una contribución bien valiosa que se hace a través del arte a la cultura».

También participa la brasileña Mille Bitten, con un mural de una mujer con el rostro cubierto con un velo que simboliza la «separación» del mundo de los vivos del de los muertos, según explicó a EFE.

Bitten valoró la «oportunidad única de hacer arte en un lugar tan inesperado» y sobre «una cultura tan diferente» a la suya.

Una experiencia emotiva

La obra del chileno Marcelo Admu se inspiró en un relato de los indígenas bolivianos uruchipayas sobre la revelación de la muerte a través de los sueños y la compañía de «guías espirituales» como el perro o la llama.

El artista comentó a EFE que fue «emotivo» trabajar en el camposanto, en medio de sepelios o de las visitas de la gente a sus seres queridos.

Esa convivencia del arte con los rezos también conmovió al dúo Drom, conformado por el argentino Santiago Panichelli y la brasileña Jamaira Pacheco, según confesó el artista a EFE.

«Eso automáticamente le da otra impronta al trabajo que estamos haciendo, le da otro carácter y nos obliga a tener otra conciencia sobre qué lugar estamos ocupando y de qué forma», dijo Panichelli.

El dúo pinta en un muro de 9,5 por 8 metros a una mujer que representa a «una figura que guarda, abraza y acompaña la vida y la muerte de alguna forma», añadió.

El encuentro es apoyado por entidades como la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (Aecid), la Fondazione Rossi, algunas empresas locales y el Cementerio General, dependiente de la Alcaldía de La Paz. EFE (I)