Los efectos de la renuncia de Vicuña

La vicepresidenta de Ecuador, María Alejandra Vicuña, habla hoy durante una entrevista con Efe, en Guayaquil (Ecuador). Vicuña dijo hoy desconocer la suma exacta de contribuciones que entraron en su cuenta de banco por contribuciones de militantes del movimiento ABA, a raíz del escándalo que sacude la denuncia presentada por uno de ellos. EFE/Juan Francisco Chávez

La sorpresiva renuncia de la vicepresidenta de Ecuador, María Alejandra Vicuña, salpicada por una denuncia de corrupción, así como la ágil nominación de una terna para sustituirla, ha motivado diversas lecturas que van desde la necesidad de transparencia hasta el surgimiento del efecto mariposa.

Vicuña dimitió el martes para evitar, según dijo, una mayor inestabilidad en el Gobierno, que no tardó -pese a disponer de quince días- en presentar una terna de postulantes a reemplazarla: Otto Sonnenholzer, Nancy Vasco y Agustín Albán, en ese orden.

«He propuesto para la Vicepresidencia la terna de tres ciudadanos comprometidos con el país, que están en toda la capacidad de asumir este rol tan importante para el país», aseguró el presidente ecuatoriano, Lenín Moreno, tras enviar a la Asamblea Nacional los nombres de los candidatos para que se escoja al sustituto de Vicuña.

Moreno, además, ha dejado en claro que las denuncias contra Vicuña deben ser resueltas por la justicia, en concordancia con su estrategia de lucha contra la corrupción, sobre todo la que -dice- heredó de su antecesor, Rafael Correa (2007-2017), hoy su rival político y que niega las acusaciones.

Con 94 votos a favor y 33 ausencias, el pleno de la Asamblea no tardó en aceptar la renuncia de Vicuña y, aunque tiene quince días para designar al nuevo vicepresidente, se prevé que lo haga no más allá de la próxima semana.

Y es que la mayoría de grupos parlamentarios ya han anunciado que aceptarán el nombre del primero de la lista, un economista ligado a una radio de la ciudad costera de Guayaquil, que goza de la simpatía de sectores empresariales y de la derecha política.

El líder del Movimiento Creo, Guillermo Lasso, anunció ya su respaldo a Sonnenholzer porque «no tiene ninguna conexión con el correísmo».

Lasso dijo que es «un joven capaz, preparado, inteligente», de tendencia liberal, por lo que ha persuadido a los legisladores de Creo en el Parlamento de que voten por él, aunque aclaró que no tiene ningún interés en ello.

No obstante, algunos analistas, como los exlegisladores Ramiro Aguilar y Virgilio Hernández, coinciden en que más allá del cambio de vicepresidente, el problema político y económico del país podría agudizarse en los próximos meses como consecuencia de ese efecto de revoloteo de las alas de la mariposa en la institución del Estado.

Para Aguilar, el actual Gobierno tiene en la derecha a sus nuevos socios políticos y dice que las palabras de renuncia de Vicuña dan pistas sobre lo que se viene: «No me voy a prestar a que se abonen rumores de muerte cruzada, de renuncia del presidente o de grave conmoción interna».

Aguilar, que se define como socialdemócrata, cree que hay algo más detrás de esas palabras y recuerda que Vicuña es la segunda persona que abandona la Vicepresidencia del país desde que el presidente Moreno llegó al poder en mayo de 2017.

Recordó que el exvicepresidente Jorge Glas fue separado del cargo por abandono efectivo del mismo en enero, tras la condena -en primera instancia- a seis años de prisión por el delito de asociación ilícita relacionado con la trama de corrupción de la constructora brasileña Odebrecht.

Por esa inestabilidad, Aguilar -que es también jurista- no ve descabellada la posibilidad de una «muerte cruzada», por la que el Ejecutivo disolvería eventualmente el Parlamento, gobernaría por decreto y adelantaría las elecciones.

De su lado Virgilio Hernández, que fue legislador correísta, no descarta que la salida de Vicuña responda a una estrategia aplicada desde el propio Gobierno, sobre todo por la ágil designación de la terna de sustitución.

Para él, «no hubo disimulo» y, más bien, el Ejecutivo ha actuado de cara a los grupos de poder que pretendían terminar con la incidencia de la tendencia de izquierda en el Gobierno.

Además, Hernández ve un panorama complicado en el futuro cercano para la maltrecha economía ecuatoriana, por lo que al Ejecutivo no le quedaría más remedio que pactar con el Fondo Monetario Internacional, medida impopular para algunos sectores de izquierdas.

En cambio, en campos como el de los medios de comunicación y sociedad civil, el nombramiento de tres ciudadanos sin vínculos políticos conocidos y de «pasado transparente» según Moreno, es visto como una estrategia positiva para que la institución de la Vicepresidencia recupere su prestigio. EFE (I)

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