¿Por qué el embargo no derrocó a los Castro?
Miami, Estados Unidos
¿Sancionar o no sancionar? Ése es el dilema.
¿Sancionar o no sancionar? Ése es el dilema.
Por varios segundos, la gente se quedó pegada en sus asientos tratando de digerir lo que acababa de ver.
El 3 de agosto, el presidente Lenin Moreno firmó el decreto #100 tomando la mejor decisión de su mandato: destituir de sus funciones al vicepresidente Jorge Glas por una supuesta vinculación en múltiples actos de corrupción.
Recuerdo hace 10 años cuando Rafael Correa asumió la presidencia, me repetía continuamente que este señor no me generaba confianza, su discurso y comportamiento daba a notar claramente que nos iba a llevar por un camino peligroso de autoritarismo, tiranía y persecución.
Primero
Julio César repudió a su mujer, Pompeya Sila, al poco tiempo de haber sido designado pontífice máximo del colegio de pontífices.
“Lo esencial es que el hombre llegado al poder haya probado luego que merecía ejercerlo”, escribe Margarite Yourcenar, poniéndolo en boca del emperador Adriano, en una de las novelas sobre el poder y la condición humana que más me han impactado a lo largo de mi vida.
La noticia de la muerte del hermano jesuita Roberto Costa Prats (España,1935), quien durante treinta años fue Director General de “Hogar de Cristo”, y entregó más de 200 mil viviendas a los más pobres, me conmovió y me llenó de recuerdos y nostalgias.
A 90 días de haber asumido la Presidencia de la Republica, Lenin Moreno ha tenido dos enormes discrepancias con Rafael Correa: la herencia económica y los casos de corrupción.
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