El tamaño sí importa
Carlos Alberto Montaner
Miami, Estados Unidos
No piense mal. Me refiero al Estado.
Carlos Alberto Montaner
Miami, Estados Unidos
No piense mal. Me refiero al Estado.
Al menos en la red social Twitter todavía queda libertad.
En la película La Mosca de David Cronenberg (la segunda versión, ochentera, la primera es de los años 50) un científico pone a prueba su máquina de tele-transportación y pasa por alto que el experimento que lleva a cabo incluye dos sujetos en lugar de uno: el inventor y una mosca común, que ingresa a la cabina de transportación de manera inadvertida.
La Ley Orgánica de las FF.AA., expedida el 28 de septiembre de 1990 durante el gobierno del Presidente Borja, en su Art. 96, señala: “(…), el Ministerio de Defensa Nacional podrá contar con un organismo especializado de seguridad social, regido por sus propias leyes y reglamentos”.
El comercio es la paz. Escuché por primera vez esta frase hace muchos años. La dijo el siempre polémico Antonio Escohotado, el intelectual vivo que más admiro.
Estas líneas son portadoras de reflexiones posteriores a la sabatina del 18 de octubre del 2014.
En la antigüedad, los romanos acudían al coliseo para distraerse con la lucha salvaje de los gladiadores. Y también practicaban la guerra, igualmente salvaje, solo que entre militares.
Eran cerca de las 9h50 de la mañana del 16 de enero de 1987 cuando el vicepresidente de aquel entonces, Blasco Peñaherrera, recibió una noticia que conmocionaría al país: “’¡Le han secuestrado al señor presidente!”.
La disposición general décimo cuarta del Código Orgánico Monetario y Financiero hizo entrar en vigencia el cobro del impuesto del 0.5 % a las operaciones de crédito con el fin de financiar a SOLCA.
No constituyen novedad los nombramientos de funcionarios del gobierno del Presidente Correa, la norma ha sido que a sus colaboradores los recicle, no importa el conocimiento o la experiencia que tenga él o la ungida en las responsabilidades que asumen; no hay que desconocer la potestad constitucional que tiene el presidente para nombrar a sus ministros, sin embargo, la sabiduría popular dice: “zapatero a tus zapatos”.
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