Un ranking en el que sí destacamos
Londres, Reino Unido
En las últimas semanas se publicó una noticia muy positiva que no ha recibido la repercusión que debería dada su importancia.
En las últimas semanas se publicó una noticia muy positiva que no ha recibido la repercusión que debería dada su importancia.
En relación a la decisión del gobierno del Presidente Correa de explotar el ITT, vale la pena transcribir in extenso el artículo “¿Puede un pequeño pueblo poner en jaque a una nación?” de Javier Ponce, otrora poeta y escritor irreverente, defensor de la libre expresión, de la libertad de presa, de los indios y crítico acérrimo de los militares (Exministro de Defensa y actual ministro de Agricultura), publicado en el portal de la organización ecologista Terramérica, el 2 de febrero de 2004.
Gualberto Cusi, un boliviano -que viste poncho y sombrero- miembro del Tribunal Constitucional Plurinacional creado por el propio Evo Morales como parte de su Estado Plurinacional con el que sustituye la República de Bolivia, ha declarado esta semana que «la manipulación política en la justicia permitió al presidente Evo Morales avalar su tercera postulación para la reelección en las elecciones generales de 2014». Según Cusi «la mejor salida legal para este caso hubiera sido la reforma de la constitución política mediante un referéndum que ponga a consideración de la ciudadanía si aceptan o no la tercera postulación del también presidente de las seis federaciones cocaleras del trópico de Cochabamba».
Es necesario tomar el toro por los cuernos. El tema de Chevron necesariamente ha destapado muchas cloacas que requieren ser higienizadas.
Estas últimas semanas ha tomado relevancia la importancia de los estudiantes dentro de la participación política mediante la sociedad civil. No obstante el estereotipo generalizado alrededor de frases como “Los estudiantes pensamos…” o “Los estudiantes opinamos…” me ha llevado a querer emitir opiniones y reflexiones alrededor del tema.
En los últimos años, los gastos del Gobierno han sido superiores a sus ingresos. En otras palabras, se ha gastado más de lo que tenía. No es complicado medir cuánto más se ha gastado frente a sus ingresos; es sólo cuestión de ver el aumento de la deuda.
Rafael Correa ha resuelto contratar mil médicos cubanos, en los que invertirá 30 millones de dólares anuales, pese a las protestas de los médicos ecuatorianos, hecho éste que al autoritario presidente del Ecuador lo tiene muy sin cuidado.
Más allá de las declaraciones políticas, hay que precisar el alcance exacto de lo resuelto el pasado 17 de septiembre por el tribunal arbitral que conoce un reclamo de Chevron contra el Estado ecuatoriano, a efectos de que luego nadie se declare sorprendido.
La gran peste que asoló Europa en 1348, la peste negra, dejó a su paso miles de muertos, tantos, que muchas veces los sobrevivientes no tenían tiempo de enterrarlos y quemaban sus casas con familias enteras exterminadas por el mal. A la par de esta devastación, también fue motivo de obras notables dentro de la literatura universal; por lo menos dos, que son las que conozco: “Diario del año de la peste”, de Daniel Defoe, un relato estremecedor, hecho en forma de diario convertido el autor en cronista del espanto. La otra, “Decamerón”, de Giovanni Boccaccio, quien, ante la muerte y la destrucción, levanta un verdadero monumento a la vida, gesto mucho más difícil aún pues su propio padre, llamado familiarmente Boccaccino, murió víctima de la peste en Florencia.
No envidio para nada a los que se han subido a la cruzada de la revolución ciudadana. Miren a la pobre jueza Hilda Garcés, famosa por haber ordenado que no circule el libro de Miguel Ángel Cabodevilla. Habrá pensado que con su acto ganaría palmaditas en la espalda, felicitaciones sabatinas o ascensos vertiginosos. Pero no. Se ganó una repelada general, en la que se incluyó el mismísimo Gobierno al que pretendió alegrar con su diligente y apurada decisión. Desde la Presidencia, por si alguien pensó lo contrario, publicaron rapidito su rechazo a la censura, ellos que siempre se han acostumbrado a tolerar cualquier tipo de comentarios, por más lejanos a sus prédicas que parezcan. Esto último fue un chiste cruel.
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