Diga señora ley
Guayaquil, Ecuador
Yo no quiero ser el primer gil que caiga en las fauces de la nueva ley. Por eso me voy a preparar, a adoctrinarme bien con la flamante normativa, porque a estas alturas y habiéndola leído, tengo que reconocer, con honestidad, que soy un pobre y triste. Chiro y deprimido, quiero decir, no me insulten. Porque el trabajo va a estar escaso y las investigaciones, lo más sabroso del periodismo, prácticamente ausentes. Ahora mismo estamos velando a Vanguardia.
