¡Yasuní, perdónanos!
Quito, Ecuador
Debió haber sido muy duro tomar la decisión para el Presidente, seguramente un trago tan amargo como firmar la rendición ante un ejército que ha invadido la patria. Hay que recordar al momento de juzgar, la pasión y el orgullo con que él también ha defendido la prístina y noble idea. Pero, lamentablemente, eso es lo que deben hacer los líderes, tomar decisiones, perder un dedo para salvar la mano. Así es como nos dicen debemos entender el fondo de esta realidad. Lo que no es aceptable, es la politización del tema, convertir al Yasuní en un argumento que genere inestabilidad, controversia irrazonable, provecho para grupos que se oponen a todo; cuando no son ellos quienes deben tomar las decisiones.
