Militares incondicionales
Quito, Ecuador
Un Jefe de Estado no puede cometer el absurdo de pretender hacer de las FF.AA. “su fuerza” o una fuerza de partido, por excelente que sea ese Jefe de Estado, porque generará un contrario, una oposición, un bando antipartido; lo que en poco tiempo originaría una fuerza dividida en facciones. Dada las condiciones actuales del Ecuador, más que nunca el país necesita de una fuerza castrense profesional y estrictamente jerarquizada, con alta disciplina y cumpliendo estrictamente las misiones establecidas en la Constitución, por encima de los intereses coyunturales de cualquier partido, caudillo o gobierno de turno; se deben a la nación y tienen que responder a los intereses permanentes de sus ciudadanos. De esa forma no habrá el temor a ser reemplazada por ejércitos populares al servicio de cualquier sátrapa.
