Habemus líos
Buenos Aires, Argentina
Nunca lo recibió. Nunca quiso recibirlo en su gobierno. A pesar de que Jorge Bergoglio, según se contaba en sus inmediaciones, al menos en catorce oportunidades intentó conseguir audiencia con la Presidenta. Y nadie imagina que esos pedidos de diálogo estuvieran vinculados a nimios problemas personales o a intereses espurios. Curiosamente ahora, en este viaje a Roma de Cristina de Kirchner, se vuelve paradojal aquel olímpico desprecio para recibir a ese curita de parroquia que oficiaba en la Catedral.
